Bruselas concede otro año de vida a los especuladores del mercado de deuda soberana

El Parlamento Europeo ha dado por fin luz verde a prohibir las transacciones al descubierto de los seguros contra el impago vinculados a la deuda soberana (CDS), así como al endurecimiento en general de las normas para las ventas a corto de acciones y bonos. Pero los especuladores financieros tendrán todavía un año para hacer y deshacer todo tipo de operaciones no reguladas, puesto que Bruselas ha estimado la entrada en vigor de esta prohibición para el 1 de noviembre del año que viene.

Para hacerse una idea más básica de lo que supone operar con este tipo de productos financieros, es como si se especula con el seguro contra el incendio de la casa de un vecino. El seguro cobra mayor o menor valor en determinados mercados secundarios -muchas veces sin estar supervisados por nadie- conforme el riesgo de incendio de esa vivienda se reduce o aumenta. Y, claro, si la casa llegase a incendiarse finalmente el seguro se activaría y su dueño o dueños (los del seguro, que no tienen que ser también los de la casa; ahí está buena parte de la gracia) cobrarían lo establecido en él. Puede llegar a ser este, por tanto, un negocio bastante rentable.

Si trasladamos este ejemplo tan cotidiano a un marco de deuda soberana, como por ejemplo a la griega o a la italiana, se puede llegar a comprender la magnitud que este tipo de contratos alcanzan en el escenario de la crisis europea. Y si se utilizan para especular con su precio, las consecuencias pueden llegar a ser, como ya lo han sido en algunos casos, alarmantes.

De hecho, los CDS vinculados a la deuda soberana se asocian a día de hoy directamente con el estallido de la crisis financiera mundial desatada en septiembre de 2008, tras la quiebra del banco Lehman Brothers, según explicó el ponente del proyecto de reglamento aprobado por la Eurocámara, el ecologista francés Pascal Canfin.

No obstante, y para contentar a algunos socios de la región, está prevista la posibilidad de «salirse» de esa prohibición previa autorización de la Autoridad Europea de los Mercados de Valores (ESMA, por sus siglas en inglés) y sólo bajo casos claramente y objetivamente definidos. Supuestamente. Entre las justificaciones figuran las situaciones en las que el mercado de deuda soberana «no funciona adecuadamente» y cuando la prohibición pueda tener un impacto negativo en los CDS soberanos.

A pesar de este guiño hacia los países del Viejo Continente más comprometidos con el lobby financiero, el consejero delegado de la patronal mundial de hedge funds (AIMA), Andrew Baker, ha declarado al referirse a la prohibición arriba mencionada que «los legisladores europeos están adoptando posturas que restarán eficiencia y transparencia a los mercados financieros, añadiendo volatilidad». «Esa no es la manera de encarar uno de los mayores retos que ha vivido la historia reciente», ha subrayado. Algunos expertos matizan que Baker tiene razón en esta última frase, pero ellos hacen referencia a la tardanza de un año para aplicar la prohibición.