Los especuladores suben la presión sobre la deuda alemana

Los especuladores financieros, que el pasado miércoles no se creyeron las conclusiones a las que llegó una Cumbre Europea que tampoco enseñó ningún documento propiamente acreditado, han decidido darle un toque de atención a Alemania incrementando el interés que Berlín debe ofrecer ahora por la compra de su deuda y disminuyendo así el precio nominal del bono en cuestión. A mayor interés o rentabilidad, mayor se supone que es el riesgo de ese país a no pagar lo que debe.

Si se toma a modo de ejemplo el bono a diez años, se puede observar que hoy ha sufrido en los mercados una gran volatilidad, que le ha llevado desde el 2,23% de rendimiento esta mañana hasta el 2,18% registrado a media tarde y poco antes del cierre de los mercados. En cualquier caso, esta es una cifra muy lejana al 1,8% que registraba este mismo papel soberano hace tan sólo unas semanas.

No obstante, el valor en el mercado del bono alemán a diez años sigue siendo superior a su valor nominal (a modo de referencia, por cada 100 euros se pagan 100,59 euros). Lo que significa que sigue sobrevalorado. Lo que, a su vez, significa que se sigue considerando una apuesta muy conservadora a pesar del incremento de su interés. No obstante, la novedad se encuentra en los bonos con un vencimiento más a corto plazo.

Si se toma como referencia el bono alemán con vencimiento en seis meses, su valor de mercado es inferior a su valor nominal (por ejemplo, por cada 100 euros se pagan en los mercados secundarios 99,91 euros). Esto significa que se empieza a pagar menos, lo que a su vez significa que hay menos confianza en el producto en cuestión.

Según informan algunos medios de comunicación especializados, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) utilizó la referencia de precio de mercado establecida a lo largo de septiembre de 2011 para elaborar las supuestas necesidades de capital de los bancos en el Viejo Continente que anunció este miércoles, y en donde las entidades germanas salían muy bien paradas.

Casualmente, durante el mes de septiembre las deudas de los países periféricos se encontraban peor (es decir, que ofrecían un mayor interés y su precio de mercado era menor) que ahora, mientras que las deudas de Francia y Alemania se encontraban en una situación más cómoda que la actual.