El plan de Merkel y Sarkozy para la crisis de la deuda dispara la incertidumbre sobre el futuro de los CDS

El mercado de los CDS se mantiene en calma tensa. Estos productos derivados, que en teoría aseguran a un inversor contra el impago de una deuda, podrían no servir para nada en el caso de Grecia si así lo estima la Asociación Internacional de Productos Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés). Porque la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, han comunicado que los bancos europeos asumirán voluntariamente una quita del 50% de los bonos griegos. Y la ISDA estudia no permitir la activación de los CDS si el impago se considera, tal y como dicen ambos líderes europeos, «voluntario».

«No sé qué está pasando», ha reconocido a EL BOLETÍN el gestor de un fondo de alto riesgo europeo que opera con CDS. «Ahora ya sabemos que ciertos CDS relacionados con deuda europea es muy probable que no funcionen mientras que otros sí lo hacen, ¿cómo saber por tanto dónde blindarte y dónde no?», explicaba esta misma fuente en un correo electrónico, poniendo como ejemplo el caso de Bélgica. Un colega suyo, Stuart Thomson, del hedge fund británico Ignis Asset Management, se mostraba de acuerdo con él: «Si al comprar una deuda con cierto riesgo su CDS no te va a garantizar nada, los grandes inversores van a empezar a limitar sus carteras a deudas con la máxima calificación crediticia [triple A], y eso terminará afectando negativamente a la financiación de los países que la han perdido».

Aunque hay algunos detalles interesantes en torno a esta cuestión que no se conocen todavía, o no públicamente al menos. Lo expone la primera fuente consultada: «¿Y qué sucede si yo tengo bonos griegos y aunque un gran tenedor de estos bonos acepte voluntariamente una quita yo me niego?». Buena pregunta.

No obstante, hay un factor que debería tenerse en cuenta: muchas de esas deudas en la UE con una calificación crediticia inferior a la triple A estarán aseguradas por los propios mecanismos de rescate europeos, según lo que ha trascendido de las últimas reuniones que han tenido lugar en Bruselas. De darse el caso, comprar uno de esos bonos sería como adquirir un bono con su respectivo CDS. Al menos, en la teoría y a falta de conocer el porcentaje exacto de devolución que encerraría ese contrato.

En los mercados de productos derivados, los seguros de riesgo contra el impago de deudas europeas habían reducido su diferencial en relación al pasado 26 de octubre según los datos de CMA DataVision. Por ejemplo, el CDS que asegura deuda española cotizaba a 348,11 puntos básicos esta media mañana. Un día antes esta cifra era de 378,87 puntos básicos.

En cualquier caso, también hay que tener en cuenta que muchos de estos productos cotizan en mercados OTC. Esto quiere decir que no están regulados y por lo tanto se desconoce su número y localización exacta. Un ejemplo es el coste que supondría asegurar, según los CDS regulados, una suspensión de pagos del 50% en deuda griega: 3.700 millones de dólares (2.620 millones de euros) si se hace caso de los cálculos de Bloomberg. Una cantidad ridícula en comparación a las estimaciones reales de los analistas consultados el pasado mes de junio por el diario The New York Times, que explicaban que una suspensión de pagos en Grecia activaría tal cantidad de CDS -regulados y no regulados- que más de 50 millones de familias en EEUU se verían directamente afectadas.