Lagarde quiere a más mujeres en el FMI

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El recuerdo que tiene Christine Lagarde de una entrevista de trabajo en un bufete de abogados francés al inicio de su carrera todavía le duele después de tres décadas.

La directora del FMI cuenta que le dijeron que nunca podría ser socia del bufete por ser mujer. “Yo pregunté: ¿Así son las cosas? Muchas gracias. Me di media vuelta, me fui y nunca más pisé esa empresa”.  Esto le contó Lagarde, según recuerda la agencia Bloomberg,  a los estudiantes que se graduaron en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard el año pasado.

Ahora Lagarde, la primera mujer que ocupa el cargo de directora gerente FMI, quiere ofrecer a más perspectivas profesionales las mujeres en esta organización, que cuenta con 188 miembros y que da préstamos a países en crisis.  

Después de 18 meses en el cargo, se da cuenta de que no es fácil modificar la proporción de hombres y mujeres en una institución en la que siempre ha predominado el género masculino.

Según los cálculos del propio fondo, le falta mucho para llegar al equilibrio. En el FMI, las mujeres solo ocupan el 21% de los cargos directivos, una proporción menor que en cualquier institución similar, como el Banco Mundial (35%) o la Comisión Europea (27%).

Un informe del organismo asegura que una mayor diversidad ayudaría a abordar las críticas de una auditoría interna de 2011 en la que se afirmaba que “el pensamiento de grupo” contribuyó a que se pasaran por alto las señales de la crisis financiera.

 Lagarde participó ayer en un panel sobre las mujeres en la toma de decisiones económicas en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, donde exhortó a los funcionarios en un discurso “eliminar los obstáculos del camino de las mujeres”.

Para reducir la preponderancia de personal masculino de Europa y América del Norte y reflejar mejor su composición, el fondo ha fijado metas para las mujeres y los ciudadanos de regiones menos representadas, como Oriente Medio y el este de Asia, en cargos directivos.

Eso ha provocado muchas críticas entre los más de 2.400 empleados, a quienes les preocupan sus perspectivas de carrera, según el informe anual de diversidad del fondo, que hace referencia a una encuesta al personal de 2010.

Lagarde, de 57 años, en julio de 2011 se hizo cargo de una institución golpeada por la detención de su antecesor, Dominique Strauss-Kahn, en Nueva York bajo cargos que incluían el intento de violación y que luego fueron desestimados.