La deuda alemana sufre por el regreso a los mercados del ‘apetito por el riesgo’

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Hace un mes Alemania se podía permitir el lujo de ofrecer a los inversores un interés negativo (-0,02%) por comprar sus bonos a dos años. Es decir, que Berlín cobraba a aquel que le estaba financiando. En estos momentos ese mismo bono tiene que ofrecer a los inversores una rentabilidad del 0,07% si quiere colocarse. El ‘apetito por el riesgo’ ha regresado a Europa, y el motor del Viejo Continente comienza a sufrir las consecuencias.

Ya lo decía la agencia financiera Dow Jones el viernes pasado, al relatar cómo el BBVA había logrado emitir deuda corporativa el 3 de enero a unos precios muy cómodos siguiendo de este modo la estela marcada por Société Générale y BNP Paribas, los dos grandes bancos franceses, muy afectados también por la crisis económica dada su exposición a la llamada ‘periferia europea’. "Son buenas noticias para los bancos europeos, pero también un síntoma de que los inversores vuelven a tener apetito por los intereses elevados”, decían los expertos de este portal. En otras palabras; también por la deuda soberana de países como España e Italia.

Como una consecuencia directa del incremento del costo para Alemania de su deuda, se han rebajado los de la italiana y española. Ambas han llegado a superar los 600 puntos básicos de diferencial en relación al motor centroeuropeo durante los últimos meses, mientras que actualmente se sitúan en torno a los 280 puntos, en el caso italiano, y los 360 puntos básicos, en el caso español. No obstante, hay que puntualizar que desde algunas mesas de análisis, como la de Jan Von Gerich, experto del banco sueco Nordea, se afirma que esta tendencia podría darse la vuelta durante los próximos días.

De todos modos estos últimos movimientos están avalados, también, por los informes más recientes publicados desde algunos bancos de inversión como por ejemplo Morgan Stanley y Merrill Lynch (propiedad este último de Bank of America). En ellos se asegura que si todo va bien –y las elecciones italianas planeadas para febrero no enturbian el ambiente significando como ganador a cualquiera que no sea Mario Monti- la 'periferia europea', y en particular España, volverá a atraer ingentes cantidades de dinero gracias a las políticas de protección del Banco Central Europeo (BCE), que mantiene a los especuladores lejos de estos países, y también a la exposición de las grandes firmas españolas a Latinoamérica, un mercado que todavía se considera emergente.