El FMI admite que la periferia europea ha sufrido demasiada austeridad

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No es tanto cuestión de profundidad como de velocidad. Los economistas más destacados del Fondo Monetario Internacional (FMI) se han preguntado en un informe publicado esta semana por la severidad con la que se han impuesto medidas de austeridad en la periferia europea. Que eran necesarias es un hecho, para ellos. Pero la reflexión plasmada en el documento indica que quizá habría que haber dado más tiempo para que fuesen aplicadas.

Los autores del mencionado informe son dos viejos conocidos de todo periodista económico que siga temas de actualidad internacional: Olivier Blanchard y Daniel Leigh. Ellos afirman, ahora, que muchos recortes de los aprobados e implantados en Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia han podido dañar el crecimiento económico de estos países debido a la celeridad con la que se han exigido desde otros ámbitos como Bruselas, Berlín y hasta el propio Fondo (que ya lleva tiempo matizando sus primeras exigencias, gobernadas por la prisa).

En el documento, titulado 'Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers', tanto Blanchard como Leigh reconocen que ellos mismos, así como múltiples asesores económicos europeos, sobrestimaron la capacidad de estas economías a la hora de crecer: "Se creía que cada euro recortado costaría a estos países 50 céntimos, y no lo que realmente ha costado: 1,50 euros". Esa es la ecuación que lanzan ahora al personal.

"Hemos encontrado que en las economías avanzadas una consolidación fiscal planeada de forma prácticamente inamovible se asocia, tanto económicamente como estadísticamente, a un crecimiento económico menor del esperado, sobre todo a inicios de una crisis", han asegurado ambos expertos. Toda una autocrítica, pues el FMI se alineó con el centro de Europa para, a la hora de prestar dinero a países como Grecia o Portugal, imponer también un calendario según el cual debían cumplirse una serie de pautas, en ocasiones de gran dureza. De lo contrario, las ayudas prometidas no llegarían.

Coincidiendo con la publicación del informe se ha conocido este viernes la intención del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que ahora pretende incrementar los recortes financieros en Alemania durante el año 2014 hasta los 6.000 millones de euros frente a los planes actuales para alcanzar unos presupuestos equilibrados y el llamado "cero estructural”.