EEUU evitará el ‘abismo fiscal’ gracias a un pacto en el Senado

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Técnicamente, EEUU ha caído ya en el temido 'abismo fiscal', pero, a la vez, es casi seguro que lo ha evitado. La paradoja es posible, gracias a un acuerdo bipartidista alcanzado en el Senado, dos horas después de que expirará el plazo para que los temidos recortes de gastos y las subidas de impuestos se activarán automáticamente.

El pacto se vio reflejado en un voto llevado a cabo a las dos de la mañana (hora local) con el apabullante resultado de 89 votos contra 8. Sólo tres demócratas y cinco republicanos -entre ellos Marco Rubio, el senador de Florida, cercano al Tea Party- se opusieron. Ahora todo esta listo para que se realice una votación similar en el Congreso que podría tener lugar hoy mismo, según se recoge en las informaciones al respecto que publica la prensa estadounidense.

Aún así, el ala más conservadora del Partido Republicano y los parlamentarios demócratas más izquierdistas se oponían al acuerdo, lo que había abierto paso a una posible coalición bipartidista entre los moderados para sujetar con sus votos el pacto que parecía posible gracias a los buenos oficios del vicepresidente Joe Biden, que también preside el Senado y de los líderes de ambos partidos en la Cámara Alta, el demócrata Harry Reid y el republicano Mitch McConell. 

El acuerdo empezó a ser posible cuando los demócratas admitieron que se mantuvieran todas las ventajas fiscales y los tipos vigente excepto para ese 2% de la población estadounidense, cuyos ingresos superan los 400.000 dólares al año, sin son contribuyentes individuales y los 450.000 si son familias. Una concesión importante, porque al inicio de las negociaciones Obama había fijado el límite en sólo 250.000 dólares anuales. Y en ambos supuestos.

Finalmente, el segmento de contribuyentes afectado soportará un impuesto sobre sus ganancias del 39,6%, en lugar del 35% actual. y también tendrán que pagar un 20% sobre los dividendos y las ganancias de capital y plusvalías, que ahora tributan al 15%. 

Otros impuestos que también subirán son los de patrimonio. En concreto, los inmuebles cuyo valor supere los cinco millones de dólares soportarán un tipo del 40% en lugar del 35% actual. Unas cifras muy lejanas de las que pretendían inicialmente los demócratas que apostaban por el 45% para cualquier inmueble valorado en 3,5 millones de dólares o más.

Otros puntos de coincidencia se establecieron en la prolongación de un año de las ayudas a los desempleados, que suponen un gasto total de 38.000 millones de dólares, y de tres meses en la mayor parte de los programas para ayudar a la población más pobre que se incluyen en el 'Medicare'.

Poco antes de las dos de la tarde Obama realizó un discurso retransmitido en directo por todas las cadenas mundiales desde la Oficina Ejecutiva del Edificio Eisenhower, situado junto a la Casa Blanca. El presidente admitía que lo único posible era un acuerdo de mínimos, modesto, para evitar lo más doloroso de la entrada en vigor de esos recortes de 600.000 millones de dólares. Y no el acuerdo definitivo, el gran pacto que él había pretendido conseguir.

Pero también quiso lanzar una advertencia para el futuro. Para la necesaria continuación de las negociaciones que, en ese momento, ya se sabía, tendrían que producirse. Y aseguró que si los republicanos creían que la lucha contra el déficit iba a realizarse sólo con recortes estaban muy equivocados. Habría subidas de impuestos y recaerían sobre los clases más pudientes.

En ese momento, el presidente veía el acuerdo al alcance,pero advertía que aún no estaba hecho. El problema residía en el tiempo suplementario para la negociación, ya tras la constitución del nuevo Congreso, que demócratas y republicanos pretendían conseguir. Los primeros aspiraban a que el margen se alargara un año y los segundos no parecían dispuestos a conceder más de tres meses.