Los griegos comparan al FMI y Bruselas con un ejército invasor

Los griegos están hartos. Tan hartos que han comparado a Bruselas, el FMI y el BCE -la conocida como troika, que gestiona los rescates financieros que se conceden a Atenas- con un ejército invasor. O peor: les han comparado con los invasores turcos que hace siglos invadieron el país mediterráneo. Y los burócratas de la UE han salido perdiendo.

Buena parte de los funcionarios públicos del país han secundado hoy una huelga que protestaba contra los recortes anunciados ayer por el primer ministro Yorgos Papandreu. «Ni siquiera los conquistadores turcos nos obligaron a esto», ha dicho Antonis Stamatopoulos, jefe de personal del metro de Atenas, a la televisión pública NET. «Estamos obligados a resistir», ha recalcado. Por eso al cierre de esta edición se podía afirmar que el país ha sufrido fuertes paros en el sector de los transportes -público y privado-, que han contado a su vez con el apoyo de una huelga parcial de tres horas por parte de los controladores aéreos del país. Los profesores del país también han secundado las protestas.

Las últimas medidas de austeridad anunciadas ayer por la tarde dejarán temporalmente sin trabajo a 30.000 funcionarios públicos y también afectarán a las pensiones. El ministro de Finanzas heleno, Evangelos Venizelos, que viajará este fin de semana a Washington para asistir a la reunión anual del FMI y del Banco Mundial, ha defendido la necesidad de estas reformas. Sin embargo, Constantinos Michalos, presidente de la Cámara de Comercio de Atenas le ha contestado que «Grecia se está convirtiendo en una casa de pobres».

El sexto tramo de las ayudas del primer rescate aprobado para Grecia es vital para que el Tesoro heleno pueda asumir los vencimientos de su deuda en octubre. Si no recibe este dinero, el país entrará en suspensión de pagos. El monto de esta porción del paquete está fijado en 8.000 millones de euros.