Obama envía a sus marines a salvar al euro

Llegan los marines. Este viernes la reunión informal de ministros del de Finanzas del Eurogrupo que se celebrará en la ciudad polaca de Wroclaw contará con un invitado de excepción: el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner. El anuncio de su viaje al Viejo Continente, de un sólo día de duración, ha hecho saltar muchas alarmas. Al fin y al cabo, el político estadounidense ya participó el pasado fin de semana en la decepcionante reunión del G7 de Marsella.

La posibilidad de que una posible suspensión de pagos griega sacuda a los bancos estadounidenses empieza a preocupar a la Administración del país norteamericano. Con Obama en busca de la reelección cualquier sacudida que empeore la situación económica resulta inaceptable para el equipo del actual inquilino de la Casa Blanca al que, sin embargo, no vendría nada mal aparecer en este momento como el político cuya actuación decisiva sirvió para salvar la economía de occidente.

La presencia de Geithner en la reunión del Eurogrupo da más fuerza al rumor de que la aprobación de los eurobonos está cerca. De hecho, la presencia de Deustsche Bank en EEUU es de gran importancia y una posible caída de este banco se convertiría también en un terremoto al otro lado del Atlántico. De ahí que la idea de facilitar a los países con problemas la financiación que necesitan para atender el pago de su deuda en unas condiciones que no ahoguen el crecimiento económico sea defendida por los hombres de Obama. Incluso contra la oposición del sector más neoliberal del Gobierno alemán.

Eurobonos

La idea impulsada por el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, y el ministro de Finanzas italiano de Finanzas, Giulio Tremonti, se ha abierto paso en Bruselas. Según varios blogs especializados, el lanzamiento de un Tesoro Común o Agencia Europea de Deuda se realizará en la próxima Cumbre de Jefes de Estado que tendrá lugar los próximos días 17 y 18 de octubre.

Al parecer, las reticencias de Merkel se habrían evaporado tras la sentencia del Tribunal Constitucional alemán que avaló la participación germana en el primer plan de rescate a Grecia. Además, los reiterados fracasos cosechados en las elecciones y el repentino frenazo que parece haber experimentado la economía del país, parecen demostrar que la canciller no ha jugado bien sus cartas y es hora de cambiar de estrategia.

Los partidos que suben ahora en las preferencias de los electores son aquellos que demuestran un cierto sentido de la construcción europea como los socialdemócratas o los verdes. Esa circunstancia y el recuerdo de que el último gran milagro económico alemán se produjo con un gobierno de coalición entre socialdemócratas y democristianos, que también presidió Merkel, podrían haber contribuido a que las reticencias teutonas sobre la emisión de deuda conjunta hayan pasado a un segundo plano, por ahora.

El resto de los grandes países, con especial protagonismo de Francia, ya intentaron lanzar la iniciativa el pasado mes de julio, pero entonces la oposición del bloque germanófilo de la UE convirtió en irrealizable una idea que puede llegar a ver la luz, finalmente, este otoño.

En ese sentido, el presidente de EEUU, Barack Obama, lo tiene claro. Si la Unión Europea (UE) no es capaz de resolver el problema que supone para el euro la presión que ejercen los mercados sobre España e Italia, el mundo estará mucho más lejos de salir de la actual crisis económica. Más aún. Todo empeorará.

El actual inquilino de la Casa Blanca ha hecho estas declaraciones en una reunión mantenida en Washington con representantes de medios de comunicación hispanos a quienes ha explicado también que es urgente que la UE consolide sus incipientes intentos de consolidación fiscal. Según él, la falta de una voz económica única en el Viejo Continente complica la búsqueda de estrategias globales para salir de la crisis.

Obama está convencido de que sólo si los mercados son conscientes de que los países europeos con superávit apoyarán a aquellos que se encuentran en dificultades incondicionalmente, el euro podrá sobrevivir. Según él, ese es el verdadero problema al que se enfrenta la UE, a pesar de que a corto plazo, la posible quiebra de Grecia se perciba como el peligro más acuciante.

El FMI responsabiliza a los economistas de la crisis

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que ahora lidera la abogada francesa Christine Lagarde, responsabilizó ayer a los analistas y los expertos del devastador impacto de la crisis económica. En un informe publicado ayer, que ha sacudido los cimientos de la comunidad financiera internacional, los expertos del fondo hacen autocritica y aseguran que la falta de acierto en las previsiones emitidas ha acentuado los efectos de una hecatombe financiera que debió ser detenida a tiempo.

Muchos expertos habían criticado ya en los últimos meses la labor de algunos gabinetes de análisis, oficiales y paraoficiales, que parecen dedicarse a elaborar previsiones al gusto de quien las encarga más que a dibujar un retrato lo más realista posible del panorama económico y los posibles peligros a los que habrá que enfrentarse.

Pero, hasta ahora, nadie había llegado tan lejos en la autocrítica como acaba de hacerlo el propio FMI en estos días previos a su próxima asamblea. Los fallos habrían sido especialmente graves en el caso de Grecia, según esta versión. Si se hubieran hecho unos análisis más pormenorizados antes de que estallara la crisis, el presente colapso se habría evitado.

De modo que, para los expertos del Fondo es urgente modernizar y los sistemas de análisis e independizar a los gabinetes de los conflictos políticos y de interés que complican su tarea e impiden una realización efectiva y de calidad del trabajo que deben hacer. De modo que no habrían sido sólo las agencias de rating quienes erraron el tiro, también el resto de los economistas con capacidad para influir en la opinión pública. Con un par de excepciones, por supuesto.