The New York Times lidera una ‘cruzada’ para sacar a Alemania del euro

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El rotativo estadounidense The New York Times lleva varios meses atacando la política de austeridad que Alemania impone entre sus socios europeos. Su última pieza al respecto -un ensayo redactado por Floyd Norris en el que se plantea como un juego de estrategia la construcción y posterior evolución de la zona del euro según los dictámenes alemanes para controlar la región- se publica en un momento de máxima tensión: Francia, Italia y España han unido fuerzas para frenar las exigencias de Angela Merkel. Norris, en su artículo, comenta la posibilidad de que Alemania salga del euro.

El artículo del diario mezcla los hechos objetivos, publicados en fuente normal, con las suposiciones del autor al respecto de esos mismos hechos, publicadas en cursiva, para trazar una historia que va desde la reunificación de Alemania hace dos décadas hasta el momento actual, donde el nerviosismo domina toda la región.

Según Norris, cabe la posibilidad de que el motor centroeuropeo impusiese en su día un esquema para el euro pensado sobre todo en cómo restar soberanía nacional en unas circunstancias como las actuales, y buscando en todo momento un euro a la defensiva para asegurar la competitividad de su sector exportador, entre otras cuestiones. El autor también argumenta que, de salir del euro, Alemania sería uno de los mayores perjudicados por culpa de una nueva divisa -el viejo marco, probablemente- demasiado caro para mantener esa competitividad como nación teniendo en cuenta que uno de los pilares de su economía son las exportaciones.

El aspecto de la soberanía nacional que comenta Norris parece ser cierto si uno atiende a políticos como Yorgos Papandréu, cuya dimisión al frente de Grecia tuvo lugar después de que amenazase a Berlín y Bruselas con convocar un referéndum para que la población helena decidiese si quería seguir recibiendo ayudas internacionales y bajo qué condiciones. En cuestión de días su puesto fue ocupado por Lucas Papademos, un tecnócrata que montó un gobierno de coalición dominado por los dos grandes partidos tradicionales del país: los conservadores de Nueva Democracia y los socialistas del Pasok. Entre todos aprobaron nuevas ayudas sin consultar a la población, que demostró su enfado en repetidas ocasiones.

Otros ejemplos son Silvio Berlusconi y José Luis Rodríguez Zapatero. El primero se vio obligado a dimitir en otoño de 2011 como primer ministro italiano ante la creciente presión de los mercados por aplicar unos recortes que él quiso matizar, y que venían ordenados por el Banco Central Europeo (BCE) y, en última instancia, por Alemania. Zapatero, por su parte, tuvo que convocar elecciones anticipadas al no cumplir con todas las exigencias que el BCE le solicitaba.

La autoridad monetaria europea amenazaba con no comprar deuda española e italiana si no se le hacía caso, permitiendo de ese modo que los especuladores atacasen la capacidad solvente de ambos estados, tal y como sucedió. Las exigencias del BCE se transmitieron en una carta que periodistas como Mariano Guindal -autor de Los días que vivimos peligrosamente- o Ernesto Ekaizer -autor de Indecentes. Crónica de un atraco perfecto- aseguran haber tenido ante sus ojos.

La salida de Alemania del euro que menciona Norris ya fue pedida, hace unos meses, por el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. Berlusconi ha vuelto a ser noticia estos días después de que se hagan públicos los rumores en torno a la figura de Mario Monti. El sustituto de Berlusconi ha amenazado con dimitir si Alemania no cede en sus pretensiones de mantener la austeridad sin concesiones a los países más débiles -entre otros, la propia Italia- y su sustituto podría ser un gobernante tutelado por el propio ex mandatario.

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