Los inversores internacionales piden una ‘verdadera’ reforma financiera

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La reforma financiera aprobada por el Gobierno el pasado viernes, la cuarta desde que se inició la crisis, no es suficiente para convencer a los inversores internacionales, que demandan al Ejecutivo de Mariano Rajoy que de un paso más con una reforma que suponga el ‘desnudo integral’ de los balances de los bancos.

Una pista en esa línea la ha dado hoy de nuevo la agencia de calificación Moody’s, que en una nota sobre la reforma aprobada el pasado viernes ha señalado que “vemos a muchos bancos españoles vulnerables a la recesión en curso y a la actual crisis inmobiliaria”. La calificadora espera “que crezcan los préstamos problemáticos y las pérdidas crediticias, incluyendo préstamos en categorías como hipotecas residenciales, préstamos a pymes y financiación al consumo, que no están cubiertas por el Real Decreto”.

Moody’s vuelve a poner el foco en la morosidad encubierta que pueden estar tolerando los bancos españoles para no tener que hacer nuevas provisiones, algo de lo que ya alertó el Fondo Monetario Internacional (FM) en un artículo demoledor sobre el sector financiero que, entre otras cosas, aceleró la nacionalización de Banco Financiero y de Ahorros (BFA).

La refinanciación de la deuda de las empresas se ha convertido en una práctica habitual de los bancos durante la crisis, ante la incapacidad de la clientela, sobre todo las inmobiliarias, de devolver los préstamos, y la reticencia de las entidades de adjudicarse nuevos activos, que deben ser fuertemente provisionados.

El aumento de la morosidad en el sector ha elevado los préstamos en riesgo de mora de la banca española hasta el 8,2% en febrero desde menos del 1% a finales de 2007, según los datos del Banco de España. “Una cifra que podría ser significativamente mayor si se incluyeran los préstamos en los que los bancos han aceptado la entrega de inmuebles como pago”, señala Moody’s.

“Los préstamos al sector de la construcción son un desafío clave al que se enfrentan los bancos españoles”, según la calificadora, que cifra en 308.000 millones la exposición de la banca al sector inmobiliario, de los que 184.000 millones podía considerarse subestándar, dudoso o consistía en propiedades procedentes de prestatarios en apuros.

El pasado viernes, el Consejo de Ministros elevó las provisiones sobre los créditos inmobiliarios considerados sanos (al corriente de pago) de una media del 7% al 30%, que supondrán una dotación adicional de 30.000 millones respecto a los 9.000 millones que ya estaban dotados. En concreto, las provisiones para el suelo sano pasarán del 7% al 52%; para las promociones en curso, al 29%; para vivienda terminada, al 14%; y para segundas hipotecas, al 52%.

Si se contabilizan las provisiones exigidas ahora a las del decreto aprobado en febrero, toda la cartera inmobiliaria de los bancos estará cubierta al 45% para el global del crédito promotor, con una cifra de unos 137.000 millones de euros.