Europa recaudará con el impuesto a la banca el doble de lo invertido para salvar a España e Italia

La canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han acordado presentar ante sus socios comunitarios la implantación de un impuesto sobre las transacciones financieras que tengan lugar en el Viejo Continente, más conocida ya como Tasa Tobin. De implantarse finalmente esta medida, la recaudación anual de Bruselas gracias al impuesto será de entre 30.000 millones de euros y 40.000 millones de euros, según explica una nota a los clientes elaborada por el banco Espírito Santo al que ha tenido acceso EL BOLETÍN. Esto es apenas el doble de lo que gastó la semana pasada el BCE cuando decidió comprar bonos españoles e italianos en los mercados secundarios (se gastó 22.000 millones de euros).

Los analistas del grupo luso dudan de que las ventajas de dicha tasa superen a las desventajas. Una de las más importantes (desventajas) reside en cuántas operaciones decidirán trasladarse a otras regiones exentas de impuesto alguno si esta tasa se aprueba en Bruselas. «Aunque entendemos el carácter político de esta medida, nuestro mayor temor es que incluso una tasa mínima pueda conllevar una gran pérdida de cuota de mercado en Europa en beneficio del resto del mundo», aseguran estos expertos en la nota.

Este argumento coincide con el que ya expuso en 2009 el secretario del Tesoro de EEUU, Tim Geithner, cuando la Casa Blanca propuso implantar un impuesto sobre las transacciones financieras que tuviesen lugar en EEUU. En aquella ocasión Geithner dijo que una tasa semejante sólo tendría sentido implantarla a escala global, pues de lo contrario los países que no se viesen afectados por la misma recibirían gran cantidad de volumen de mercado en detrimento de las áreas más reguladas.

Además, en aquella ocasión Geithner también instó a regular los productos derivados, y no solo el mercado de deuda o el bursátil. De lo contrario, aseguró el responsable del Tesoro estadounidense, muchos inversores posiblemente abandonasen los mercados cada vez más regulados por los OTC (mercados no regulados), en donde es muy complicado vaticinar los flujos de dinero y las repercusiones de los mismos. Precisamente debido a su opacidad.

Los analistas del banco Espírito Santo recuerdan, no obstante, que más allá de la declaración de intenciones de Merkel y Sarkozy apenas se conocen los detalles de esta nueva tasa. «Ni siquiera se sabe con certeza si este impuesto afectará sólo a la zona del euro o también al conjunto de la UE». En cualquier caso, advierten, Bruselas no debería contar con el Reino Unido para esta misión. Un portavoz del Tesoro británico requerido por este periódico para valorar esta propuesta no había devuelto la llamada al cierre de esta edición.

Londres es una de las plazas financieras más fuertes del mundo. En sus calles se pueden encontrar multitud de fondos de inversión, la patronal de hedge funds Alternative Investment Management Association (AIMA), las sedes de bancos de la talla de HSBC y, en general, un entramado financiero fuerte y muy influyente entre la clase política del país. Este extremo ya se demostró en la primera mitad de 2010, cuando el por entonces primer ministro británico, Gordon Brown, presionó a José Luis Rodríguez Zapatero -por entonces España ostentaba la presidencia semestral de la UE- para que no se aprobase una regulación más severa destinada a la industria de los hedge funds, o especuladores.

Los bancos alemanes ya se han posicionado en contra de esta tasa, así como la Bolsa alemana Deutsche Boerse, que se encuentra inmersa en un proceso de fusión con la Bolsa francoestadounidense NYSE Euronext.