La industria alemana presiona a Merkel para que acepte la emisión de eurobonos

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La asociación de exportadores alemanes (BGA) es una de las patronales más influyentes de Alemania. Y por lo tanto Anton Boerner, su presidente, es una de las figuras más a tener en cuenta a la hora de abordar cuestiones económicas en el país centroeuropeo. Cuestiones como, por ejemplo, la emisión de eurobonos; una herramienta financiera que podría detener la crisis de deuda de la zona del euro según algunos expertos. Por el momento Berlín se niega a aprobar esta medida. Pero Boerner se ha pronunciado al respecto y ha asegurado que si la canciller teutona, Angela Merkel, sigue ignorando esta posibilidad, al final la especulación acabará alcanzando de lleno al principal motor económico de la región.

Boerner ha sido uno de los primeros grandes jefes de la industria alemana que ha salido en defensa de una medida que equivaldría a mutualizar la deuda de todos los países de la zona euro y eliminar de este modo las tasas de interés propias de cada Estado. «La alternativa [a los eurobonos] es un ataque de los mercados a Italia, que luego pasará a Francia para posteriormente ver cómo Alemania pierde su triple A, y entonces seremos los siguientes» ha explicado el presidente de la BGA en una entrevista de la que se ha hecho eco la agencia Reuters. «Eso supone una espiral que llevará a una depresión global, ¿y entonces qué habremos ganado?», se preguntaba Boerner, que concedió responderse a sí mismo: «Terminaremos pagando tres veces lo que podríamos pagar ahora una sola vez».

Pero aunque haya sido uno de los primeros en pronunciarse contra el conservadurismo financiero de Berlín -que teme que la emisión de eurobonos suponga unos costes de financiación más altos para Alemania y una relajación en los países rescatados por Bruselas a la hora de aplicar medidas de ahorro-, Boerner no ha sido el único. El presidente de la asociación de comercio para las pymes alemanas (BVMW), Mario Ohoven, ha secundado la opinión de Boerner y ha apuntado que los eurobonos podrían conllevar garantías de algún tipo que protegiesen la solvencia y el rating de Alemania en los mercados y evitasen de este modo un posible contagio (aunque en teoría los eurobonos están ideados precisamente para zanjar de una vez por todas el riesgo de contagio que sufren las deudas del Viejo Continente). EL BOLETÍN ha tratado de contactar con Ohoven para que explicase con mayor profundidad esta condición, pero al cierre de esta edición BVMW no había devuelto la llamada.

No obstante, el Gobierno alemán ha hecho caso omiso a estas primeras llamadas de atención. El portavoz de la canciller alemana, Steffen Seibert, ha aclarado a los periodistas que no deben esperar «nada espectacular» en la cumbre que han organizado para esta tarde Merkel y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.

Ambos líderes se reúnen para abordar el último brote en la crisis de deuda, que ha sido especialmente virulento y ha afectado sobre todo a Italia y España para, en menor medida, rozar a Francia. Aunque la deuda a diez años de Italia y España ofrece hoy una rentabilidad del 5% después de que la semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) comprase, en total, 22.000 millones de euros en bonos, a principios de mes -en pleno ataque de los especuladores- esta cifra ascendió al 6,2% en los dos casos.

Pero el tema de los eurobonos no se tocará debido a la negativa del Gobierno que preside Merkel de plantearse siquiera esta posibilidad. «El Gobierno alemán ha dicho en numerosas ocasiones que no considera que una herramienta como la de los eurobonos tenga sentido y por eso tampoco se va a abordar este asunto en esta reunión», recalcó Seibert.

Sin embargo, las negativas de Berlín cada vez se toman menos en serio. «Si esta crisis nos ha servido para aprender algo esa lección es que cuando una propuesta previamente inaudita llega a manos de los alemanes ellos al principio dicen no, nunca, jamás… y tres meses después es aprobada en Bruselas» decía en un correo electrónico una persona muy cercana al sector de los hedge funds afincados en Suiza requerido por este periódico que, además, ha reconocido que no pensaba ver «tan pronto» un gran apoyo en Alemania hacia los eurobonos.

Porque Boerner y Ohoven no han sido los únicos en salir a defender este proyecto. También el líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel, ha declarado recientemente que está a favor de que los países del Viejo Continente puedan recaudar hasta un 60% de sus costes de financiación utilizando eurobonos. Claro que, como buen alemán, ha impuesto condiciones: que los países que utilicen este recurso cedan parte de su soberanía en el aspecto económico. Para algunos analistas políticos, Gabriel es un claro candidato a presidir Alemania después de las próximas elecciones generales. Estos expertos señalan que el candidato socialdemócrata tiene, hoy por hoy, bastante más habilidad política que Merkel, pues toma en consideración que Berlín pertenece a un bloque de países, varios de los cuales están en dificultades, sin olvidar que la población alemana está disgustada con los planes de rescate enviados a Grecia, Irlanda y Portugal. Por lo tanto, dicen estas personas, Gabriel ofrece una visión abierta en materia financiera continental pero sin olvidar pedir concesiones a cambio de ésta.

Sin embargo, frente el optimismo de algunas voces, que ya han señalado al eurobono como la varita mágica para detener la crisis de deuda tras conseguir alejar la especulación de los mercados, se encuentran otros juicios que consideran esta medida una parte de la solución, pero no la solución. «Los eurobonos pueden reducir el valor del euro, ayudando así a las exportaciones en los países más castigados por la crisis de deuda, pero no estoy seguro de que en el largo plazo sea la salida a esta situación de por sí», explicó a este diario el directivo de un fondo de inversión anglosajón establecido en Londres. «Esto es como el que pretende adelgazar de la noche a la mañana: es imposible. Una dieta exige constancia y combinar una alimentación más ligera con la práctica del deporte», sentencia esta fuente.

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