Obama, forzado a seguir los pasos de Bill Clinton en la negociación de la deuda

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El presidente de EEUU, Barack Obama, observa cómo la situación que encara en relación a la deuda de su país se parece cada vez más a lo que sucedió el 15 de noviembre de 1995, cuando el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, declaró que los demócratas y republicanos habían entrado en un proceso de negociación para lograr alcanzar nuevo techo de la deuda. Este período -que es el que se vive actualmente en la primera potencia del mundo desde el pasado mayo- duró has finales de marzo de 1996, y entre ambas fechas tuvieron lugar dos suspensiones de pagos, un extremo que todavía no se ha alcanzado en el escenario de ahora, aunque el 2 de agosto podría materializarse si no hay acuerdo alguno.

Pero el ambiente político de hace casi dos décadas era, según diversos expertos, diferente. A pesar de contar en las dos situaciones con un presidente demócrata sin mayoría en alguna de las cámaras (Clinton en 1995 y Obama en 2011) y de encontrarse ambos mandatarios con unas elecciones en los próximos meses (las de 1996 por parte de Clinton, en las que salió vencedor, y las de 2012 que encara el actual presidente de EEUU), «ahora hay multidud de analistas, la mayoría también bloggers, que se dedican a lanzar información, difundir rumores y explicar sus teorías decantándose por uno u otro bando [el demócrata y el republicano]», según ha explicado a Fox News el ex congresista demócrata Scott Lilly.

Para Lilly, además de este gran flujo de la información que tiene el efecto de decantar a la población por un lado u otro, «dejando a pocos en el medio», existe también otra característica actual entonces desconocida: el extremismo del discurso político. El ex congresista menciona la influencia del Tea Party a modo de ejemplo, y dice que los conservadores más moderados se han visto presionados por este ala del Partido Republicano para evitar negociar de modo más suave con Obama.

Un ejemplo de que lo expone Lilly es la declaración, también realizada a la misma cadena, del senador republicano Pat Toomey, que en su momento ocupó otro asiento en el Congreso de EEUU: «Hoy en día tenemos un presidente mucho más izquierdista y liberal que Bill Clinton, que era mucho más pragmático a la hora de abordar este tipo de asuntos». Toomey acusa al enorme gasto que ha supuesto -y supone, dice- la política interior de Obama de ser el principal escollo a la hora de lograr un acuerdo sobre el techo de deuda, establecido a día de hoy en los 14,3 billones de dólares (una cifra ya superada).

El 15 de noviembre de 1995 ese techo era de 5,02 billones de dólares, y tras el acuerdo logrado cuatro meses después, su nuevo límite fue de 5,5 billones de dólares; una cifra que durante el mandato de George W. Bush se incrementó en repetidas ocasiones. La diferencia entre los números de entonces y los de ahora responden al tamaño de la economía estadounidense. Según el archivo del Banco Mundial, en 1995 el PIB de la primera potencia del mundo era de 7,55 billones de dólares. Un año después, en 1996, este dato superaba los 7,78 billones de dólares. Las últimas estimaciones para el PIB del 2010 son de 14,66 billones de dólares.

No obstante, diversos analistas han señalado que a finales de 1995 Bill Clinton disfrutaba del mando de un país que salía en aquellos meses de una recesión económica, lo que se reflejaba en una tasa de desempleo del 5,6% y un crecimiento económico del 2,8% a finales de ese mismo año. Actualmente, la salida de la recesión se pone en duda, entre otras cosas, por una tasa de desempleo que supera el 9% (9,2%) a pesar de que en el primer trimestre de 2011 el país haya crecido un 2,3%. La deuda de la industria financiera, por su parte, suponía el 60% del PIB en 1998, mientras que en 2008 equivalía al 120% del PIB.

Esta situación ha generado importantes titulares en la prensa especializada, aunque los operadores de mercado no parecen mostrarse muy preocupados. De hecho, entre los minoristas que acuden a los expertos para ver dónde pueden invertir su dinero en caso de un default, la tercera opción más seguro que se les ofrece es la propia deuda del Tesoro de EEUU, por detrás de las empresas estadounidenses con alta rentabilidad por dividendo y el oro, que alcanzó ayer un récord histórico.

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