Los ataques a Libia, un nuevo desafío para el Banco de Japón

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La ofensiva de la coalición aliada contra el régimen libio, que comenzó el pasado fin de semana, ha disparado de nuevo los precios del crudo y podría complicar el reto que tiene por delante, en la otra punta del globo, el Banco de Japón para mantener un yen competitivo. Los expertos aseguran que ante el riesgo que conlleva ahora invertir en petróleo, muchos inversores decidirán buscar refugio en el mercado de las divisas y, en concreto, en la moneda japonesa y la estadounidense.

El yen, que el pasado jueves llegó a cambiarse por 76,32 dólares (una revalorización histórica), obligó al G-7 a intervenir en los mercados de divisas diez años después de su última aparición para frenar esta subida. Los bancos centrales de los siete países más poderosos del globo lograron el pasado viernes, y tras unas horas de enorme volatilidad, cumplir con este objetivo volviendo a situar a la moneda nipona ligeramente por encima de los 81 yenes por dólar. Por su parte, el Banco de Japón mantiene una política de inyecciones de liquidez en el entramado financiero nipón desde comienzos de la semana pasada y tiene previsto continuarlas.

Todas estas soluciones a corto plazo han logrado que hoy la moneda se mantenga en esos márgenes (a 81,13 yenes por dólar). Pero la crisis del norte de África podría condicionar estas intervenciones, según expertos citados por The Wall Street Journal.

Además, otro factor que podría jugar en contra de la moneda nipona son las propias multinacionales japonesas. Porque existe la posibilidad de que algunas de ellas vendan activos en el extranjero para posteriormente invertir en la base de su negocio, establecido en Japón, que tras la catástrofe natural que afectó al país el pasado 11 de marzo (cuando tuvo lugar un terremoto y posterior tsunami) ha quedado, en mayor o menor medida, dañado.

El hecho que el yen siga siendo un refugio a pesar del desastre actual y los 20 años de estancamiento económico en Japón podría parecer contraproducente. Sin embargo, la economía de Japón es estable y extensa. Mantiene un superávit comercial consistente, y la mayor parte de su deuda fiscal está en manos de inversores domésticos, según ha comentado a EL BOLETÍN Janne Von Gerich, analista de deuda soberana de Nordea. Cerca de 95% de los bonos gubernamentales de Japón están en posesión de ciudadanos japoneses, lo que significa que el país puede financiar sus deudas fácilmente sin necesidad de recurrir a inversores extranjeros por el momento.

En este contexto de incertidumbre, el Banco Mundial ha publicado hoy un informe en el que asegura que los daños causados por el terremoto y posterior tsunami en la costa japonesa ascienden al 4% del PIB nipón. Según el documento dado a conocer por esta institución, los daños causados por el seísmo que sufrió el pasado día 11 Japón están valorados entre 122.000 y 235.000 millones de dólares (entre el 2,5% y el 4% del PIB). Además, este estudio estima que el país tardará unos cinco años en reponerse completamente de las consecuencias de la catástrofe.

A falta de que el Ejecutivo japonés especifique sus necesidades presupuestarias, algunas instituciones financieras estiman que el coste de la reconstrucción japonesa oscilará entre 5 billones (43.536 millones de euros) y 10 billones de yenes (87.072 millones de euros). También algunos políticos japoneses como Shizuka Kamei, del Nuevo Partido del Pueblo y que fue ministro con el gobernante Partido Democrático, consideran que incluso 20 billones de yenes (174.144 millones de euros) «no serían suficientes».

El oro negro, mientras, mantiene una tendencia alcista. El barril de Brent con entrega en mayo cotiza a 115,50 dólares por barril y el Nymex con entrega en abril cotizaba este mediodía a 102,66 dólares por unidad.

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