Los especuladores financieros cuentan con un nuevo apoyo en su cruzada contra el euro

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Cada vez son más las voces que claman en contra del euro. La última de ellas procede de Washington. Irwin Stelzer es el director de políticas económicas de un think tank afincado en la capital estadounidense, Hudson Institute, y considera que el clima de unidad que hasta ahora ha predominado en Bruselas corre peligro.

Según Stelzer, Europa en general y la zona del euro en particular encaran un futuro complicado. En concreto, la divisa única se verá condicionada por la trayectoria de Grecia, Irlanda, Portugal y “probablemente también España” y los problemas que existen con sus respectivas deudas soberanas, tal y como ha explicado este experto en un artículo publicado en el rotativo The Wall Street Journal.

Stelzer opina así que el bloque de los Diecisiete países pasará a ser gobernado en coalición por Alemania y Francia. Esta opinión es similar a la expuesta hace unos meses en un programa de televisión alemán por Hans-Olaf Henkel, ex presidente de la patronal de industria germana (BID) y consejero de varias compañías punteras del país. Henkel argumentó entonces que la zona del euro debería ser dividida en dos territorios; el ‘rico’ estaría integrado por Alemania, el Benelux, Finlandia y, a ser posible, también Dinamarca y Suecia, y el ‘más pobre’ quedaría formado por Francia junto a los llamados ‘países periféricos’; Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda.

Además, el experto de Hudson Institute ve un futuro complicado para la Unión Europea (UE) debido al cada vez mayor protagonismo que cobran los países que comparten moneda en detrimento de los demás. Stelzer considera que los diez países restantes –entre los que se encuentran Gran Bretaña y Dinamarca- se sienten cada vez menos tenidos en cuenta en Bruselas. “La existencia pacífica entre los Diecisiete del euro y los diez ajenos a la divisa no está garantizada”, expone este analista en su artículo.

Este clima de malestar e incertidumbre se debe a que, ante la crisis de deuda soberana que lleva afectando al Viejo Continente (y en particular a los países del euro) desde hace más de un año, la zona del euro se ha visto forzada a buscar soluciones en común sin contar con los demás países de la UE. Algunas de estas soluciones pasarán –según Stelzer- por restar competitividad a monedas como la libra.

Por ello desde Londres, Copenhague o Estocolmo sienten que se les excluye de tomas de decisiones que les van a afectar directamente, y aunque Francia ha tendido la mano para que entren dentro del euro, es improbable que lo hagan debido, principalmente, a las desventajas económicas que eso supondría. “Las naciones fuera de la zona del euro mantienen sus propias divisas y el control sobre sus tipos de interés, que pueden modificar para prevenir los movimientos de los mercados (…) así pueden seguir políticas más liberales si lo prefieren, en vez de estar sujetos a la línea de actuación de los Diecisiete”, concluye Stelzer.

Estas noticias, si bien son negativas para Bruselas, son positivas para los especuladores financieros, que desde hace varios meses tienen como objetivo tumbar la moneda comunitaria. El informe de un banco de inversión remitido a varios hedge funds el pasado otoño, y al que tuvo acceso EL BOLETÍN, comentaba que mientras no exista un clima de unidad en Bruselas el euro podría ser atacado una y otra vez.

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