Camino de Bruselas…

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Los líderes de la zona del euro se reunirán mañana en Bruselas en un primer encuentro que tiene como objetivo buscar el consenso para poder anunciar a finales de mes las nuevas medidas que adoptará la región para dejar atrás la crisis de deuda que lleva arrastrando desde hace más de un año.

Estas nuevas medidas incluirían un pacto en las cifras de gasto público que se tolerará hasta ahora, herramientas que ayuden a impulsar la competitividad de los países miembros y una ampliación del mecanismo de rescate temporal, además de dar detalles sobre las funciones de un fondo de rescate europeo permanente (EFSF, por sus siglas en inglés).

Pero los analistas no se muestran muy convencidos de que ese acuerdo vaya a tener lugar. La falta de consenso del que ha hecho gala el Viejo Continente durante 2010, con una virulenta crisis de deuda que ha generado dos rescates financieros (Grecia primero e Irlanda después) ha sentado precedentes muy negativos.

Un informe enviado desde Bruselas por un banco de inversión a varios hedge funds en otoño aseguraba que los líderes europeos aún estaban lejos de haber sufrido el suficiente castigo como para poner las cosas en orden.

No obstante, la presión sobre la deuda se mantiene e incluso se incrementa.

Si bien la crisis de deuda parece estable en relación al año pasado, las cifras de rentabilidad con las que cotizan los bonos soberanos de los países periféricos son más altas que hace doce meses, e incluso los países que han sido rescatados deben ofrecer un rendimiento de hasta cuatro veces el de Alemania (3,2% en el bund a diez años) para lograr financiación en los mercados internacional.

A ello hay que sumarle un posible rescate para Portugal en el corto plazo, pues sus bonos a diez años ya superan el 7,6% de rentabilidad, y la reciente rebaja de la calificación de la deuda española por parte de Moody´s en plena reestructuración bancaria del país.

Desde EEUU esta situación se mira con preocupación. La casa Blanca opina que si Bruselas no pone solución a estos problemas –a través de una unidad política de todos los países- la crisis de deuda de la zona del euro podría llegar a desestabilizar los mercados financieros internacionales e incluso amenazar la recuperación económica de EEUU.

El secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, estuvo en Berlín a principios de esta semana para exigir al la canciller alemana, Angela Merkel, que aumente las medidas para los países más endeudados de la región, como Grecia.

Pero Merkel se encuentra en una situación complicada; si accede a las peticiones de Geithner (y de otros muchos líderes políticos, también europeos) puede que el euro quede fuera de peligro, pero si accede a estas exigencias, su electorado castigará a su formación política en las numerosas elecciones regionales que celebrará el país en 2011.

De momento, la CDU de la canciller ya ha perdido el poder en Hamburgo ante los socialdemócratas.

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