Las 10 conclusiones sobre el estado de las negociaciones entre la UE y Mercosur

Comisión Eruopea
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La Unión Europea busca culminar un acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) que lleva 16 años sobre la mesa en la próxima Ronda que tendrá lugar en octubre. La Unión Europea busca culminar un acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) que lleva 16 años sobre la mesa en la próxima ronda de negociaciones que tendrá lugar entre el 10 y el 14 de octubre. Y es que el intercambio de ofertas para cerrar dicho acuerdo se ha retomado con fuerza después de que en 2010 se estancase por última vez al ser consideradas poco ambiciosas por los dos bloques las propuestas para reducir los aranceles y ampliar el aceso a mercados de sus productos y servicios. 

Por este motivo, la Oficina del Parlamento Europeo (PE) en Madrid organizó una jornada en la Casa de América. Un encuentro formado por tres mesas, donde varios expertos analizaron los beneficios y los peligros que puede generar un pacto comercial para las economías de la Unión Europea y Latinoamerica.

En ellas participaron ponentes como el vicepresidente de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, Pablo Zalba (PPE), el copresidente de la Asamblea EuroLat, Ramón Jáuregui (S&D) o el presidente de la Delegación del PE para las Relaciones con Mercosur, Francisco de Assis (S&D). Una composición en la que quizá se hecho en falta una mayor presencia de representantes de organización de la sociedad civil.

En este sentido, Tom Kucharz de Ecologistas en Acción reprochó en un animado intercambio de opinones que mantuvo con los eurodiputados durante el acto que no tuviesen en cuenta críticas que se formulan con frecuencia a las negociaciones de los acuerdos comerciales. Entre ellas, el reconocido activista señaló la falta de transparencia, la poca consideración por los Derechos Humanos o el desprecio que se deduce de que la respuesta oficial tienda a equiparar todas las críticas con las que se realizan desde la extrema derecha de, por ejemplo, Marine Le Pen, cuando, a su juicio, algunas de estas se fundamentan en valores opuestos y desde una mentalidad profundamente europeísta.

Por la otra parte, desde la organización del acto, se ofrecieron como resultado, las siguientes 10 conclusiones sobre el Estado de dichas negociaciones de la UE con el cuarto bloque económico más importante del mundo y que representa más del 80% del PIB de la región:

1. Ha habido un cambio económico en el mundo y en el peso de Asia en el intercambio comercial ya que, en general, el planeta ha pivotado hacia allí. Los países emergentes están creciendo, mientras que Europa se está frenando.

2. Los acuerdos multilaterales han perdido peso frente al auge de los acuerdos preferenciales, especialmente liderados por EE.UU. y China. La UE se ha sumado más tarde a esta realidad, pero está recuperando terreno para hacer frente a este nuevo escenario geopolítico.

3. Por su parte América Latina y el Caribe presentan algunas asimetrías en su apertura al comercio global y ha aumentado su potencial comercial con Asia como socio en detrimento de socios tradicionales como Europa. Sin embargo, su participacion en las cadenas de valor global no es muy fuerte por lo que países como Brasil quieren aumentar esta presencia y seguir creciendo con nuevos acuerdos comerciales.

4. El acuerdo entre la UE y Mercosur es fundamental para ambas partes, beneficioso para relanzar la recuperación económica en Europa y frenar el progresivo aislamiento y estancamiento de las economías del Cono Sur. En este sentido hay voluntad política por ambas partes para concluir el acuerdo. Ya se ha producido un intercambio de ofertas en bienes y servicios, contratación pública e inversión y habrá una nueva ronda de negociación en Octubre en Bruselas.

5. Los cambios políticos en Brasil y Argentina han propiciado una mayor disposisición de ambos países a la negociación de este acuerdo. Resulta muy significativo también el cambio de posición del sector industrial brasileño, tradicionalmente muy proteccionista; pero ahora favorable a la apertura comercial. En este sentido, existen razones para el optimismo.

6. Por el lado europeo, las principales dificultades se vislubran en el auge de los populismos y la ola de renacionalización de las políticas comerciales por parte de algunos Estados miembro. Además, como han incidido varios eurodiputados socialistas la UE ve con preocupación la creciente oposición de la sociedad a los acuerdos comerciales, alentada en ocasiones por la izquierda más radical de la Eurocámara.

7. España lidera las negociaciones del Acuerdo porque Mercosur es una región clave y prioritaria para el comercio y la exportación y valora de forma muy positiva el primer intercambio de ofertas realizado entre ambas partes. España reconoce su preocupación por los productos sensibles asumiendo que éstos no pueden suponer para el resto de sector también prioritarios como son las Telecomunicaciones, los servicios, Energía, etc.

8. Por su parte, la patronal española apoya de forma decidida un acuerdo ambicioso que implique la eliminación de la mayoría de los aranceles así como otras cuestiones como un mejor acceso a los servicios, una mayor apertura del mercado de contratación pública o la eliminación de las restricciones a las inversiones; así como una reglas claras para la competencia y cooperación regulatoria.

9. El sector agroalimentario europeo se percibe como el que podría ser más afectado por el Acuerdo y especialmente algunos productos sensibles como el bovino, el vacuno, carnes de aves, etc. Para protegerlos se establecerán contingentes arancelarios. No obstante, todavía hay que superar escollos en productos como el vino o el aceite, para los que la UE también debería establecer contingentes.

10. En general, y a pesar de la preocupación clara del sector agroalimentario, el acuerdo con Mercosur se percibe más como una oportunidad que como un riesgo si se establecen las garantías necesarias y se busca el equilibrio suficiente para poder compensar a los sectores afectados. Además, las sucesivas reformas de la PAC han convertido a la agricultura europea y a la española en un sector competitivo y con un gran capacidad exportadora para afrontar los retos del futuro. Desde los sindicatos agrarios se hace un esfuero para desmontar el mito de que es el sector que más frena el acuerdo: hasta el 85% de las exportaciones agrícolas de los países en desarollo se realizan a la UE.