Ocho años desde la quiebra de Lehman Brothers, ¿hemos aprendido algo?

Lehman Brothers
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Los analistas consideran que el sector bancario todavía no se ha recuperado de los efectos del colapso de Lehman Brothers. El 15 de septiembre de 2008 el gigante bancario estadounidense Lehman Brothers se veía obligado a declararse en quiebra, provocando un pánico inversor que sacudió los mercados financieros de todo el mundo. A ocho años vista, la duda que queda es si hemos aprendido algo en el tiempo transcurrido.
 
“El sector bancario todavía no se ha recuperado”, analiza David Buik, comentarista de mercado de Panmure Gordon en declaraciones a la CNBC. “Aunque el mercado está agradecido por los pequeños favores – flexibilización cuantitativa masiva-, que compraron tiempo y restauraron la confianza, las botas claveteadas de la regulación han dejado sus huellas en las espaldas de todos los bancos del mundo”.
 
Desde que se dejó caer a Lehman, la regulación sobre la banca se ha endurecido sensiblemente, obligando a las entidades a reforzar sus bases de capital y someterse periódicamente a test de estrés que garanticen su solvencia. Sin embargo, la percepción no es que la banca haya salido de la zona de peligro.
 
“El colapso de Lehman Brothers ha hecho que las instituciones financieras se den cuenta de que lo más valioso que tienen es la confianza, y que ganársela de nuevo iba a obligar a unos cambios tanto estructurales como culturales que habrían sido inimaginables unos pocos años antes”, señala Michael Coleman Fontayn, presidente de EMEA en BNY Mellon. “Desde 2008, los bancos de todo el mundo han reforzado sus balances, manteniendo más activos de capital y más líquidos. Han invertido fuertemente en la gestión de riesgos”, apunta al medio estadounidense.
 
Pese a ello, persisten serias dudas sobre la salud del sector financiero, centradas ahora en la banca europea, afectada por las incertidumbres que provoca el Brexit, así como por la escasa rentabilidad derivada del lento crecimiento económico y la política de tipos del BCE.
 
En estos ocho años transcurridos los mercados han experimentado cambios sustanciales, teniendo en cuenta que, tal y como calcula el blog Zero Hedge, se han llevado a cabo nada menos que 672 recortes de tipos de interés en todo el mundo.
 
Si se echa un vistazo al 15 de septiembre de 2008, el bono a diez años estadounidense ofrecía una rentabilidad del 2,389%, frente al 1,698% actual. En el mismo período, el bund germano ha pasado de rentar un 4,185% a un 0,020% (habiendo llegado a situarse en terreno negativo hace sólo unas semanas).
 
En la Bolsa, el S&P 500 ha subido más de un 100% en términos de retorno total, mientras que el precio del petróleo ha pasado de 101 dólares que costaba el barril de West Texas a los actuales 44 dólares el barril.