Moody’s advierte a Portugal de que su sector financiero sigue siendo “un riesgo”

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La reciente inyección en CGD y la falta de avances en la venta de Novo Banco, heredero del desaparecido Espírito Santo, generan dudas sobre la solvencia de Portugal. Portugal sigue sin completar los deberes en la reestructuración y recapitalización de su sector financiero. Las señales de debilidad que vuelven a dar algunas de las entidades más arraigadas del país han hecho saltar las alarmas en Moody’s, cuyos analistas han subrayado que la banca sigue siendo “un riesgo” para las finanzas nacionales.
 
La agencia de calificación crediticia considera que, ni aún después del provechoso acuerdo alcanzado para recapitalizar Caixa Geral de Depósitos (CGD), Portugal ha logrado esquivar todos los fantasmas que se ciernen sobre su sistema financiero. En este punto, la falta de avances en la necesaria venta de Novo Banco suman presión a la debilitada salud de la economía del país atlántico.
 
El último informe de Moody’s en el que analiza con detalle la situación de Portugal, la agencia señala que “el sector bancario supondrá un riesgo para la deuda soberana mientras continúe con su débil capitalización”. Una circunstancia que, sin embargo, no prevé como determinante para un segundo rescate financiero por parte de Bruselas, que considera “improbable”.
 
En este sentido, aunque la estadounidense considera que el riesgo de requerir nuevas ayudas internacionales “no puede ser totalmente descartado”, considera que hoy por hoy la situación financiera del Estado luso es “cómoda” y sus necesidades de nueva financiación son “limitadas”. Un escenario en el que el programa de compras de deuda del Banco Central Europeo (BCE) es, en este caso sí, determinante.
 
Así, mientras que Moody’s ha optado por mantener la calificación ‘Ba1’ de Portugal, que ya se encuentra en la denostada categoría de ‘bono basura’, todas las miradas se dirigen hacia la agencia canadiense DBRS. Esta es ya la única de las cuatro grandes que sigue otorgando a las arcas públicas lusas una nota de inversión, lo que posibilita que los bonos soberanos sigan entrando en la cesta de compra del BCE, lo que ya no ocurriría si se decantase también por rebajar calificación en consonancia con los últimos síntomas de debilidad mostrados por la economía del país.
 
No es de extrañar que pese a su condescendencia, los analistas de Moody’s recuerden que a consecuencia de la debilidad de crecimiento de la economía portuguesa, esta ha vuelto a situarse “en el centro de atención los últimos meses”. Algo que la agencia atribuye directamente al hecho de que las medidas de austeridad implantados por el Gobierno del país “no llevaron a una subida del potencial de crecimiento” en la medida en la que lo auguraban las autoridades comunitarias.

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