Los hedge funds dudan de la capacidad de Bruselas para desmontar la banca en la sombra

Las palabras pronunciadas ayer por el comisario de Mercado Interior de la Comisión Europea (CE), Michel Barnier, de que Bruselas iba de regular la llamada «banca en la sombra» antes del verano no han sido acogidas con una gran reverencia por la industria de los hedge funds, que se incluye en todo ese oscuro entramado.

«No creo que veamos nada espectacular», afirmó a EL BOLETÍN el fundador de un hedge fund londinense que asegura haberse reunido con Barnier hace unas semanas. «La FSA [el regulador financiero británico] ya está vigilando de cerca a los grandes fondos que pueden conllevar riesgo sistémico», explicó además esta fuente, restándole importancia a los temores de Barnier.

El comisario europeo aseguró ayer que Europa está «reaccionando semana tras semana» a los riesgos de la especulación masiva. Sin embargo, el responsable de hacer propuestas concretas para reglamentar el sistema financiero del Viejo Continente asegura estar «preocupado» porque hay algunas áreas en las que apenas ha habido avances.

El mercado conocido como «banca en la sombra» aloja a compañías que ofrecen crédito rápido a corto plazo, ciertos tipos de aseguradoras o fondos de inversión y hedge funds; y a ellos se les atribuye una gran responsabilidad al abonar el terreno de la crisis financiera con prácticas muy rentables a corto plazo, pero también muy arriesgadas.

Para muestra, la rapidez con la que ha crecido el mercado en los últimos años: según datos del 2010 del Consejo de Estabilidad Financiera, una institución bajo el paraguas del G-20, ese sistema bancario encubierto mueve al año 46 billones de euros en el mundo, más del doble que tan solo ocho años antes. Además, representa entre el 25% y el 30% del sistema financiero total.

En cualquier caso, las promesas de Barnier tampoco han sido acogidas con gran expectativa entre los expertos. La Comisión ya ha prometido en diversas ocasiones regular este mercado sin haber pasado nunca de la fase enmarcada bajo el nombre promesas sin cumplir.

Aunque estuvo cerca de conseguirlo. Fue en abril de 2010, cuando España, a través de José Luis Rodríguez Zapatero, presidía la UE. Sin embargo, el socialista español recibió entonces un mensaje del ahora ex primer ministro británico, el también socialista Gordon Brown, pidiéndole a Zapatero que no aprobase medidas restrictivas en esa dirección debido al número de votos que le podría costar asumir a Brown esta regulación a pocos meses de las elecciones en Reino Unido.