El rescate griego, aún pendiente de los derivados sobre deuda soberana

El rescate griego, aunque ya ha sido acordado, no se ha realizado. Quedan dos aspectos fundamentales pendientes: que Atenas reciba los 130.000 millones de euros en ayudas y certificar que el canje de deuda establecido no supondrá la activación de los derivados sobre la deuda soberana. Algo que, de momento, no está claro que no vaya a suceder.

La Asociación Internacional de Derivados y Swaps (ISDA, por sus siglas en inglés) ha decidido este jueves que el canje de bonos de Grecia no es un evento de crédito (credit event) y por lo tanto los seguros contra el impago de la deuda (CDS) no se tienen porqué activar. Ahora bien, los expertos de la ISDA han matizado que eso no quiere decir que se puedan activar en un momento dado.

Precisamente, esta Asociación ha dicho que el hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) y algunos de sus miembros no participen en el canje, subordinando por lo tanto la deuda del resto de acreedores, tampoco supone un evento de crédito o impago. Ese es el problema: que al subordinarlo al resto de acreedores puedan surgir nuevas quejas y la ISDA podría entonces reconsiderar la decisión de que, de momento, aquí no pasa nada. Una decisión que, por cierto, ha sido unánime.

El comité que ha decidido está formado por 15 de los principales bancos, fondos y hedge funds del mundo: Goldman Sachs, Barclays Capital, Morgan Stanley, Bank of America, Credit Suisse, Deutsche Bank, JP Morgan, UBS, BNP, Société Générale, Citadel Investment Group, D. E. Shaw Group, BlueMountain Capital, Elliott Management Corporation y Pimco.

En los últimos meses se ha especulado sobre las posibles consecuencias que tendría la activación de estos CDS, un mercado opaco en el que no se sabe a ciencia cierta las posiciones de los actores. Son muchos los analistas que vaticinan que, de activarse, la hecatombe financiera adquiriría dimensiones desconocidas.

Sin embargo, de no activarse con motivo del canje griego, muchos inversores elevarán sus quejas dado que el producto ya no tiene sentido al denominarse seguro contra el impago de una deuda. Porque el canje supone el impago de parte de esa deuda, y el seguro, según la ISDA, hoy por hoy no sirve.