JP Morgan pide ayudas públicas para construir su nueva sede en Manhattan

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El banco, que la semana pasada reportó beneficios multimillonarios, ha pedido a las autoridades un subsidio de 1.000 millones. A cambio ofrece revitalizar un barrio y crear puestos de trabajo. El mayor banco de EEUU, JP Morgan Chase, ha pedido a las autoridades neoyorquinas una subvención con el fin de construir un enorme complejo financiero en una zona sita al oeste de Manhattan que se encuentra en proceso de desarrollo. Si la obtiene, la entidad planea invertir 6.500 millones de dólares en levantar dos rascacielos con capacidad para 16.000 trabajadores.

La información la ha hecho pública The New York Times. El diario asegura que las negociaciones entre el banco –que pide algo más de 1.000 millones de dólares para embarcarse en el proyecto- y las autoridades –el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill de Blasio– se llevan a cabo en secreto debido a la enorme polémica que pueden suscitar en la ciudadanía.

Y es que la semana pasada JP Morgan anunció haber obtenido un beneficio neto de 16.831 millones de dólares entre enero y septiembre de este año, con un aumento del 33% respecto al mismo período del 2013. Por este motivo, una buena parte de la ciudadanía no entendería que se otorgasen ayudas al gigante financiero, y menos después de la mala fama cosechada por la industria de Wall Street desde el inicio de la crisis financiera, que se tornó especialmente virulenta cuando Lehman Brothers quebró súbitamente en septiembre del 2008.

Probablemente consciente de las susceptibilidades que despierta su petición, los directivos de la entidad han recordado a Cuomo y Bill de Blasio los beneficios que obtendría la ciudad si accede a financiar una parte de la construcción de su nuevo cuartel general: dinero por la adquisición de licencias, revitalización de una zona poblada por fábricas y almacenes sin actividad y puestos de trabajo.

Los políticos, ambos del Partido Demócrata, se lo están pensando. Bill de Blasio alcanzó la alcaldía de Nueva York en 2013 con un discurso que se oponía a conceder ayudas públicas a las grandes corporaciones. Por este motivo, si accede, podría desatar el enfado entre una parte de sus seguidores pese a la creación de empleo prometida por el banco. Andrew Cuomo, elegido gobernador en el 2010, está considerado como un político mucho más amigo de las grandes corporaciones financieras y del sector de la construcción. Precisamente por eso ya ha recibido fuertes críticas que le obligan a moderar su supuesto entusiasmo y no acceder directamente ni de buen grado a la propuesta de JP Morgan.