El fantasma griego regresa a Europa: semana negra en los mercados por la crisis política en Atenas

Bolsa de Atenas
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Las primas de riesgo de los países periféricos han vuelto a vivir jornadas de gran volatilidad ante el temor de unas elecciones anticipadas en el país. Grecia ha vuelto a ocupar esta semana los titulares de la prensa internacional tras dos años de tranquilidad. El motivo fue la reacción –virulenta- de los mercados a la declaración de intenciones del Gobierno heleno, quien aseguró que el país aspiraba a abandonar la tutela de la Troika (el grupo acreedor compuesto por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) antes de lo previsto.

La ‘jornada negra’ fue el miércoles. Tras conocerse esta información, la Bolsa de Atenas cerró ese día con una caída cercana al 6% mientras que la prima de riesgo griega se disparó hasta situarse en cifras no vistas desde mediados del 2012. La volatilidad se trasladó inmediatamente a otras plazas continentales, e incluso Wall Street vivió las turbulencias procedentes de la península balcánica. El mensaje a Bruselas fue inequívoco: Grecia no puede abandonar el programa de ayudas y recortes.

¿Por qué? En palabras de Jan von Gerich, analista del banco escandinavo Nordea, la preocupación del entramado financiero reside en que, si Grecia abandona la tutela de la Troika, “hay un gran riesgo de que abandone también su agenda reformista”. Esto significaría, prosigue el experto, que Grecia no terminaría de cuadrar sus cuentas públicas y, por lo tanto, no sería capaz de financiarse en los mercados. En conclusión: quebraría un país de la zona del euro.

De momento, y mientras los líderes europeos tratan de controlar los impulsos del primer ministro griego, Antonis Samaras, el BCE ha decidido actuar y este viernes ha anunciado un ajuste a la baja en las quitas (‘haircuts’) aplicadas a los bonos soberanos de Grecia, así como a la deuda de los bancos avalada por el Estado heleno, cuando estos títulos sean utilizados como garantía para obtener financiación.

De este modo la institución que preside Mario Draghi facilita la concesión de préstamos a los bancos griegos y, de paso, ha tranquilizado un poco los ánimos. Así, el viernes por la tarde la rentabilidad ofrecida por los bonos a diez años de España, Italia y Portugal se había reducido hasta situarse en el 2,17%, el 2,49% y el 3,31%, respectivamente.

La pregunta que habría que hacerse es por qué Samaras, que hasta ahora se ha mostrado obediente con Bruselas, ha sufrido este arrebato contra la presencia de la Troika en Atenas. El motivo es fundamentalmente político: las últimas encuestas han situado a su partido, Nueva Democracia, con un 20% de los votos, frente al 26,5% que obtendría el principal partido de la oposición, Syriza. De modo que ni siquiera manteniendo la alianza con su actual compañero de coalición, el PASOK, podría Samaras seguir gobernando, ya que los socialistas apenas conseguirían el 5% de las papeletas.

Por el momento las elecciones generales en Grecia están previstas para suceder en 2016. Sin embargo, el presidente del país debe ser elegido el próximo mes de marzo por el Parlamento heleno. Actualmente los escaños que controlan los dos partidos de la coalición gobernante ascienden a 155 (de un total de 300), pero se requieren 180 votos para que la elección sea válida. Si no consiguen los apoyos que necesita, Samaras se verá obligado a convocar elecciones anticipadas.