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17 de octubre de 2019, 4:36:08
Internacional

Entrevista


Rula Ma'ayah, Ministra de Turismo de Palestina

Por Rafael Alba

"Israel obstaculiza nuestro desarrollo"


Palestina, condicionada siempre por sus difíciles relaciones con Israel, busca en el turismo un motor de crecimiento económico que propicie el desarrollo del país y asegure el futuro.

El turismo es un elemento clave para la economía Palestina, como explica la ministra de Turismo del país, Rula Ma'ayah, en este momento la 'industria sin chimeneas' es, sin duda, el sector que más riqueza genera. "Los ingresos procedentes del turismo son el principal sostén de nuestra economía. Los millones de turistas que vienen a nuestro país, que compran en nuestras tiendas y que duermen en nuestros hoteles son la base fundamental de nuestro desarrollo y de nuestras posibilidades de futuro", asegura.

Sin embargo, la rivalidad entre israelíes y palestinos se extiende también a este campo. Y la actitud de las autoridades de Israel, obstaculiza con frecuencia los legítimos deseos del pueblo palestino de trabajar en busca de su bienestar. "No podemos olvidar que Israel está ocupando los territorios palestinos y esa circunstancia también influye en el turismo. Ellos intentan acaparar y aprovechar para sí, todo el potencial que suponen los viajeros que vienen a Tierra Santa, un territorio que en gran parte nos pertenece a nosotros", afirma Rula Ma'ayah.

La suma de ambas circunstancias se ha constituido en el elemento decisivo para que el Gobierno palestino haya optado por salir al exterior, en busca de aliados que le ayuden a desarrollar las posibilidades de un sector que, a pesar de las dificultades anteriormente enunciadas, ha experimentado una progresión positiva en los últimos años. Hasta alcanzar unas cifras que baten récords.

"En los últimos cinco o seis años hemos registrado un fuerte incremento en el número de viajeros que llegan a Palestina. Quizá el dato más redondo sea el de 2012, cuando la cifra de turistas aumentó un 18% con respecto al año anterior. Además, en 2013, se superaron todas las expectativas, porque nuestras ciudades recibieron a 2,6 millones de visitantes", detalla la ministra.

Para superar esos buenos resultados y mantener la racha hay que vender el producto. Rula Ma' ayah tiene claro que la industria Palestina del turismo, con el apoyo de su Gobierno tiene que participar en todas las ferias internacionales que pueda, en eventos como el Fitur español, donde hay que estar para "animar a la gente a que vengan a visitar Palestina y conozcan a nuestra gente que es muy hospitalaria", razona.

Y, en este sentido, la ministra se muestra más que satisfecha con los resultados obtenidos por la delegación que encabeza en la feria madrileña. Donde ha acudido acompañada por 36 empresarios del sector privado palestino que, igual que ella, han desarrollado una actividad frenética en estos días.

Se han reunido con otros empresarios, periodistas y representantes de agencias de viajes y, según afirma la ministra, han conseguido definir algunos posibles tratos para el futuro que pueden contribuir a que el número de turistas que viajan a Palestina aumente de modo sustancial en los próximos meses.

Convivencia

El poder de atracción de la Tierra Santa, por supuesto, va a contribuir en gran medida a este éxito. "Nestro territorio es un lugar muy especial para todos los cristianos del mundo que visitan sobre todo Belén y Jerusalén, las ciudades en las que nació y resucitó Jesucristo", afirma.

Quizá esos lazos que se remontan muy atrás en la historia expliquen la facilidad con que cristianos y musulmanes conviven en paz en Palestina desde hace miles de años, a pesar de sus diferencias religiosas. Una situación que ha sido posible gracias al respeto mutuo y a la certeza instalada en ambos colectivos de que todos tienen derecho a estar allí, en igualdad de condiciones.

Sin ir más lejos, la ministra es cristiana y asegura que ella no forma parte de una minoría. Una idea, en su opinión equivocada, que los medios de comunicación insisten en difundir. "Para que alguien forme parte de una minoría tiene que residir en un país que no siente como propio. En Palestina, tanto musulmanes como cristianos somos los dueños de la tierra", asegura.

Uno de los objetivos que Rula Ma' ayah quiere conseguir en este viaje de trabajo a España es difundir una nueva imagen de las posibilidades turísticas de su país, que sea mucho más amplia que la que liga a Palestina con el turismo religioso, del que es destino preferencial. Sus argumentos resultan bastante convincentes.

"Palestina no es solo Belén y Jerusalén. Es un lugar único. En nuestro territorio también se encuentra Jericó, la ciudad más 'vieja' del mundo, que cuenta con 10.000 años de antigüedad y es el punto más bajo del planeta. Y muy cerca de allí nos encontramos con el Mar Muerto. El único mar muerto que existe en la Tierra", enumera.

Y junto a estos enclaves hay algunas otras características interesantes. Por ejemplo, la gran diversidad topográfica de un país que, por su pequeño tamaño, permite al viajero acceder a contrastes y vivir experiencias que no conseguiría en otros destinos. "En muy pocas horas, se puede pasar de un área muy verde a un territorio desértico, ir del mar a la montaña y hasta cambiar de clima", concluye la ministra.
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