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24 de septiembre de 2020, 16:41:25
Economía

Unión Europea


¿Cómo debería gastarse el fondo de reconstrucción europeo (si hay acuerdo)?

Proteger a la hostelería y el turismo o apostar por nuevos sectores como las renovables o la tecnología, la disyuntiva a la que se enfrentarán los Gobiernos.

Por Luis Suárez

Tras unas frenéticas reuniones durante las últimas semanas, los líderes de la Unión Europea tienen marcados en rojo el 17 y el 18 de julio, días en los que se reunirán para intentar llegar a un acuerdo sobre el fondo de reconstrucción propuesto por la Comisión Europea, y en principio dotado con 750.000 millones de euros. El foco está puesto por ahora en las difíciles negociaciones entre los diferentes países, pero asumiendo que haya ‘fumata blanca’, ¿en qué debería gastarse ese dinero?


A esta pregunta intentan dar respuesta los analistas de Morgan Stanley en un informe en el que analizan la repercusión de los fondos de rescate dependiendo de los sectores a los que vayan dirigidos. El factor clave para el equipo de análisis del banco de inversiones, dirigido por Jacob Nell, es la cantidad de dinero que se destina a lo que denomina “sectores restringidos” -aquellos de contacto intensivo como la hostelería, en los que la producción y demanda estarán bajo presión hasta que haya una vacuna-, y a los sectores “no restringidos”, que pueden responder de inmediato a un estímulo de la demanda.

“Un fondo centrado en los sectores no restringidos en los que pueda suscitar una respuesta de la oferta -en particular la inversión ecológica y digital, en la que el apoyo también se justifica por otros motivos- podría transformar las perspectivas económicas de Europa”, sostiene Morgan Stanley. Por el contrario, “es probable que el impulso al crecimiento sea modesto si recae en sectores restringidos, ya sea como parte de una estrategia abierta para sostener esos sectores durante un período prolongado o como producto del gasto general o de los recortes fiscales”.

En declaraciones a la CNBC, el propio Nell aclara que la decisión clave a la que se enfrenta Europa en este momento es “cuánto está dispuesto a poner en estos sectores sin restricciones y con visión de futuro, en lugar de jugar a la defensiva y apoyar a los sectores existentes. “Obviamente, es una decisión política muy difícil”, reconoce.

“Si se gasta (el fondo) en apoyar a los sectores restringidos como, por ejemplo, la hostelería y el turismo, estos no podrán responder debido a las limitaciones del virus y el impacto en el crecimiento será bajo, mientras que si se invierte en asuntos como la transición verde y digital, que no son sectores restringidos, entonces se puede tener un efecto multiplicador muy significativo”.

Los analistas de Morgan Stanley contemplan tres escenarios con proporciones variables de apoyo a lo que considera estos sectores “restringidos” y “no restringidos”. En el escenario central, que denominan “combinación equilibrada”, el fondo puede suponer un estímulo que impulse en 0,6 puntos porcentuales la economía de la eurozona y en 1,6 puntos a la española en un período de cinco años.

“Si bien un fondo centrado en el apoyo a los sectores con limitaciones ('apoyo defensivo') podría tener un impacto modesto, creemos que un fondo centrado en los sectores sin limitaciones ('inversión ofensiva'), podría añadir 1 punto porcentual por año al crecimiento de la zona euro, en gran parte duplicando con creces el crecimiento en la periferia”, apunta Morgan Stanley.

"Un fondo ambicioso podría impulsar el crecimiento a través de la inversión en sectores verdes y digitales sin restricciones que puedan crecer a escala”, como las energías renovables, la eficiencia energética doméstica, o la fibra. “La focalización del apoyo en los países periféricos podría amplificar los efectos del crecimiento, habida cuenta de sus grandes diferencias en materia de inversión y producción”.

Fondo de reconstrucción europeo

Los líderes europeos negociarán este fin de semana la propuesta de la Comisión Europea de crear un fondo de reconstrucción dotado con 750.000 millones de euros, de los que 500.000 millones serían transferencias directas o subvenciones y otros 250.000 millones se inyectarían en forma de préstamos. La propuesta no ha gustado a todos los países, especialmente a los denominados ‘frugales’ –Países Bajos, Austria, Dinamarca y Suecia- que no quieren oír hablar de subvenciones y abogan solo por préstamos, y bajo condicionalidad.

“El camino que tenemos que recorrer es difícil todavía”, reconoció recientemente la canciller alemana, Angela Merkel. “No sé si llegaremos a un acuerdo”.

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