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28 de septiembre de 2020, 7:10:54
Internacional

Grecia


Diez años después de la crisis de la deuda, Grecia teme una nueva recesión

El país esperaba para 2020 un crecimiento del 2,4%.

Por E.B.

Diez años después de una de las peores crisis de su historia, Grecia teme que su economía caiga de nuevo en una recesión profunda provocada por la pandemia de coronavirus.


Aunque el país tiene menos casos y fallecidos que sus vecinos europeos, Grecia "no será una excepción en la recesión muy profunda prevista a nivel mundial", advirtió el martes el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis.

El país esperaba para 2020 un crecimiento del 2,4%.

Pero el confinamiento general impuesto desde hace seis semanas para frenar la pandemia provocará un retroceso del Producto Interior Bruto (PIB) de un 10% en 2020, antes de una recuperación del 5,5% en 2021, según el Fondo Monetario Internacional.

El FMI, acreedor de Grecia junto a la Unión Europea y al Banco Central Europeo, cree que el turismo, que representa un 12% del PIB, sufrirá pérdidas enormes.

El Estado griego podría perder este año entre 8.000 y 10.000 millones de euros en ingresos, según el primer ministro.

Sin embargo el gobierno y los expertos matizan estas cifras.

El ministro de Finanzas, Christos Staikouras, cree que habrá una recesión limitada al 4,7%, Según el experto Panayotis Petrakis "el escenario que se mantiene, si no hay agravación de la pandemia, es un retroceso del 6%".

Este profesor de economía de la Universidad de Atenas explica que "la crisis actual no preocupa tanto como la de 2010, que tenía características diferentes".

Entonces Grecia perdió una cuarta parte de su PIB y el desempleo se disparó a más del 27% de la población activa. Hoy es del 16%, el más alto de la zona euro.

"La nueva recesión afectará al desempleo, pero no al coste de las obligaciones griegas", apunta Panayotis Petrakis.

El recuerdo de 2010

En 2010, el déficit público aumentó hasta el 12,7% del PIB y la tasa prohibitiva de las obligaciones griegas impidió la financiación en los mercados. La posibilidad de un default hizo temblar a la zona euro.

Los griegos todavía recuerdan la imagen de Georges Papandréou, el primer ministro socialista de entonces, anunciando un plan de rescate el 23 de abril de 2010 en un puerto del islote de Kastelorizo, en el mar Egeo.

Tres días más tarde, tres personas murieron en un incendio durante una manifestación multitudinaria en Atenas, el preludio de numerosas huelgas y protestas violentas.

Los griegos tuvieron que acostumbrarse a términos como "excedente presupuestario" o "deuda pública" y seguir a diario la visita a los ministerios de los representantes de la 'troika' (el apodo de los acreedores) que exigían recortes de salarios y pensiones, despidos y aumentos de impuestos.

"Daños irreparables"

Grecia no pudo volver a financiarse en los mercados hasta 2018, tras haber saneado sus finanzas públicas. El precio que tuvo que pagar fue el empobrecimiento de su población.

La tasa de interés de la deuda griega a diez años cayó a su menor nivel en febrero, por debajo del 1%.

Esta vez "el país no tiene riesgo de default pese a una deuda pública importante", del 176% del PIB apunta Panayotis Petrakis.

Sin embargo, "la demanda de obligaciones griegas podría verse afectada porqué estarán en competición con las de otros socios europeos", añade.

Un estudio del banco Eurobank prevé que los bancos que fueron recapitalizados durante la crisis estarán de nuevo bajo presión.

Frente al coronavirus, el gobierno anunció 17.500 millones de euros de ayudas a las empresas y los empleados, un monto que sube hasta 24.000 millones con los fondos de la UE.

Pero muchos trabajadores del sector privado están en una situación de desempleo temporal y temen ser despedidos. El ministro de Finanzas advirtió del riesgo de un desempleo cercano al 20%.

Con menos de 150 víctimas de coronavirus, la salida del confinamiento empezará el lunes en Grecia con la reapertura de los pequeños comercios. Los cafés y los restaurantes no volverán a abrir hasta el 1 de junio.

"Los daños económicos son irreparables", dice Stergios Vassiliou, que tendrá que reorganizar su taberna en Rafina, cerca de Atenas, para cumplir las reglas de distanciamiento social.

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