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26 de mayo de 2020, 4:21:20
Mercados

Guerra del petróleo


La guerra del petróleo pone contra las cuerdas al ‘fracking’ estadounidense

El esquisto estadounidense, mucho más costoso de producir, será el más afectado por el aumento de producción de Arabia Saudí y Rusia.

Por Luis Suárez

El precio del petróleo se ha derrumbado después de que Arabia Saudí lanzara una guerra de precios contra Rusia tras la decisión del Kremlin de no aceptar los recortes de producción pactados por la OPEP. La gran víctima de este fuego cruzado, sin embargo, podría ser el esquisto estadounidense, mucho más costoso de producir.


“Bueno para los consumidores, los precios de la gasolina van a bajar”. Con este comentario un tanto frívolo el presidente de EEUU, Donald Trump, valoraba en twitter el histórico desplome sufrido ayer por el precio del petróleo, que no se había visto desde la Guerra del Golfo, en 1991. El oro negro en su modalidad Brent llegó a marcar poco más de 31,25 dólares el barril, y si bien la caída se suavizó, lo hizo solo hasta el entorno de los 35,50 dólares.

La guerra de precios comenzó después de que Rusia rechazara el viernes una propuesta de los líderes de la OPEP que habría recortado la producción en 1,5 millones de barriles diarios adicionales, pidiendo en cambio que el actual acuerdo se extendiera hasta la reunión de junio. El grupo OPEP+, que Putin ayudó a crear en 2016, ya ha recortado la producción en 1,7 millones de barriles diarios desde enero de 2017.

Como respuesta, Arabia Saudí redujo el precio que cobra por el petróleo crudo entre 6 y 8 dólares por barril. Además, se espera que aumente la producción hasta los 12 millones de barriles diarios, desde los 9,7 millones de barriles en enero. La propia Rusia, segundo mayor productor mundial, también podría bombear más petróleo.

“Con la ausencia de política, ahora depende del mercado encontrar el equilibrio entre la oferta y la demanda”, avisa Norbert Rücker, analista de Julius Baer. “Dado que la economía mundial necesita menos y no más petróleo en estos días, el aumento de la oferta de Arabia Saudí y Rusia va a traer dificultades para todos los actores del mercado del petróleo”, avisa.

“El negocio del esquisto estadounidense parece ser el más sensible a los precios y es probable que se paralice para reducir la producción, y es poco probable que algunas empresas sobrevivan”, considera el experto del banco suizo.

Respecto a los dos países directamente involucrados, Rücker considera que “los ingresos del petróleo de Rusia van a caer, pero el rublo flotante suavizará parte del dolor del gobierno”. Asimismo, “el fondo de riqueza soberana de Arabia Saudí está listo para tapar los agujeros del presupuesto, pero se derrite rápidamente en consecuencia”.

“Esto cambia completamente la perspectiva de los mercados del petróleo y el gas, en nuestra opinión, y trae de vuelta el libro de jugadas del Nuevo Orden del Petróleo, con los productores de bajo coste aumentando el suministro de su capacidad de reserva para obligar a los productores de mayor coste a reducir la producción”, analiza por su parte Damien Courvalin, analista de Goldman Sachs.

El banco estadounidense espera que el Brent promedie 30 dólares durante el trimestre, unos niveles que “comenzarán a crear una aguda tensión financiera y a disminuir la producción de esquisto” y otros productores de alto coste.

Algunos expertos consideran incluso que el movimiento de Rusia tenía por objeto directamente dañar la producción estadounidense. “Este es un ataque directo, en mi opinión, de [el presidente ruso Vladimir] Putin contra el éxito de la industria americana frente a todas las sanciones que él y su país han tenido”, ha llegado a señalar John Hofmeister, expresidente de Shell Oil, en declaraciones a Fox Business. “Esta es la enemistad en su peor forma”.

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