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16 de noviembre de 2019, 2:46:36
Economía

Bancos centrales


Draghi cede a Lagarde un BCE sumido en una guerra interna

“No es la primera vez en la historia del BCE que ha habido voces disidentes en el Consejo de Gobierno, pero rara vez han sido tan fuertes y persistentes como lo son ahora”, señala ING.

Por Luis Suárez

El próximo jueves 24 de octubre el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) celebrará una nueva reunión de política monetaria en Frankfurt. No será una cita más sino la última con Mario Draghi al frente antes de que Christine Lagarde tome el relevo como presidenta de la institución el 1 de noviembre. La francesa hereda un BCE más dividido que nunca ante la última ronda de estímulos para la economía.


El mandato de ocho años de Draghi ha estado marcado por su promesa de hacer “lo que fuera necesario (whatever it takes)” para salvar al euro. Y no se le puede acusar de falta de empeño. Entre las medidas puestas en marcha, un agresivo programa de compra de activos, especialmente deuda pública y empresarial, y unos tipos de interés en terreno negativo por primera vez en la breve historia de la eurozona. Sin embargo, los últimos anuncios han provocado que surjan cada vez con más fuerza voces discrepantes en la institución.

El pasado martes el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, reflexionaba que los bancos centrales deberían “apegarse a una interpretación más estrecha de su mandato” de mantener la estabilidad de precios, advirtiendo de que una interpretación más amplia podría acabar yendo en detrimento de su independencia. Weidmann ha sido considerado durante los últimos años la oposición interna oficiosa de Draghi, por lo que sus palabras no han sorprendido demasiado.

A juzgar por la última serie de noticias, comunicados de prensa, entrevistas y rumores, el BCE parece estar en medio de una Guerra de las Dos Rosas

Pero al alemán se han unido otras voces. Robert Holzmann, al frente del banco central austriaco, ha llegado a pedir en una entrevista a Handelsblatt un replanteamiento estratégico del BCE. “La revisión del objetivo de inflación llegará”, ha advertido. “En el entorno económico actual, tiene poco sentido llegar a una inflación de poco menos del 2% con un gran esfuerzo monetario. Considero que este enfoque del BCE es una mala política”. También Klaas Knot, jefe del banco central holandés, ha hablado en público a favor de cambiar el objetivo de inflación.

Las propias actas de la última reunión del BCE ya mostraron la batalla interna en el Consejo de Gobierno. No sólo Alemania, también Francia se pronunció en contra del reinicio de las compras de bonos.

“A juzgar por la última serie de noticias, comunicados de prensa, entrevistas y rumores, el BCE parece estar en medio de una Guerra de las Dos Rosas”, reflexiona en un reciente informe Carsten Brzeski, analista de ING. Las actas de la reunión de septiembre del BCE “proporcionan los argumentos secos y prácticos para las controversias y muestran que los miembros del BCE estaban muy divididos sobre qué curso tomar”.

“No es la primera vez en la historia del BCE que ha habido voces disidentes en el Consejo de Gobierno, pero rara vez han sido tan fuertes y persistentes como lo son ahora”. En opinión de ING, “la discusión sobre tener razón o estar equivocado podría continuar sin cesar. Al final, esto es economía y no una ciencia natural. (…) No hay duda de los efectos adversos de los tipos de interés negativos y las medidas no convencionales, y no está claro cuán efectiva será la última ronda de flexibilización del BCE, pero al mismo tiempo, nunca sabremos cómo se habría visto la economía de la eurozona sin todas estas medidas”.

La tarea de Lagarde será ahora aunar todas las voces hacia un mismo mensaje. A ello podría ayudar su perfil, más político y negociador que el de sus predecesores, y que es precisamente una de las principales fortalezas en la que se habrían fijado los líderes de la Unión Europea para pactar su nombramiento.

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