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17 de septiembre de 2019, 22:58:01
Contraportada

Matsuzawa es director del Instituto de Investigación de Primates de Kioto


“Humanos y chimpancés somos casi la misma criatura”

Matsuzawa está estos días en España para saber más sobre la cognición y el comportamiento de los caballos.

Por Eva Rodríguez Nieto / SINC

Si en una pantalla de ordenador se muestra una secuencia del 1 al 9 que desaparece al instante, ningún humano es capaz de retener dicha correlación y señalarla, pero un chimpancé joven sí. Es una capacidad, la de la memoria visual, que pudimos perder al dar paso al desarrollo del lenguaje y que nuestros primos más cercanos aún conservan. Es la denominada hipótesis del intercambio cognitivo.


Tetsuro Matsuzawa, director del Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kioto, ha estudiado la inteligencia de los chimpancés durante más de cuatro décadas para comprender a través de ellos cómo ha evolucionado nuestra mente. “Los chimpancés tienen su propia forma de comunicarse”, explica durante la presentación de sus estudios en la Fundación Biodiversidad, a la vez que imita sus llamadas de ‘hola’.

“Los chimpancés viven en el presente, nosotros también tenemos pasado y futuro. Ellos viven aquí y ahora, no tienen ansiedad. Nosotros tenemos esperanza”, afirma Matsuzawa

En su laboratorio en Kioto tiene una ‘socia’, según él mismo dice. Se trata de Ai, una hembra de chimpancé que conoció con un año de edad y que protagoniza gran parte de sus investigaciones en la Universidad de Kioto. Su nombre significa amor: “es común en Japón”, apunta.

En 2000 Ai tuvo una cría (Ayumu) que, a diferencia de lo que se hacía antes en el laboratorio, no ha sido separado de su madre para continuar con la investigación. “Pensamos que no era lo correcto. Ella está presente en los estudios y gracias a esta actuación directa podemos trabajar sin protección”.

De hecho, el equipo es capaz de sentarse para hacer un encefalograma o una ecografía y observar así el volumen del cerebro de un feto y su evolución de manera colaborativa.

Además de Ai y Ayumu, en el Primate Research Institute viven otros chimpancés que entran y salen libremente de sus jaulas y participan también cuando ellos quieren en los diferentes ensayos cognitivos que los investigadores preparan. “No los forzamos a hacer estos experimentos y cada uno recibe unas tareas adecuadas”.

Les enseñaron, por ejemplo, el abecedario y letras en japonés que se traducen por algunos colores. “No existe ninguna relación entre el símbolo de la letra en japonés y el color, y aun así lo identifican. Para eso hace falta algo de imaginación”, asegura.

Esta sería la principal distinción entre humanos y chimpancés. “La imaginación es una fuerza única del ser humano y es la base para entender la mente de los demás. Los chimpancés viven en el presente, nosotros también tenemos pasado y futuro. Ellos viven aquí y ahora, no tienen ansiedad. Nosotros tenemos esperanza”.

Tetsuro Matsuzawa en la Fundación Biodiversidad

En libertad, los chimpancés aprenden las destrezas de sus mayores a través del llamado ‘aprendizaje por el maestro’ que, a diferencia de los humanos, implica que no enseñan a su prole sino que esta aprende por observación. “Les muestran un modelo que la cría repite porque tiene una motivación muy fuerte. El adulto manifiesta una tolerancia muy alta para dejarles observar y aprender”.

También muestran otras diferencias como cuando son crías. “Solo los bebés humanos lloran por la noche. Las crías de chimpancé no lo hacen porque la madre siempre está ahí”. Asimismo, los comportamientos de colaboración de madre a hijo existen, pero no al contrario. “He visto como una madre tiende una mano a su cría, pero no al revés”.

“La gente piensa que los humanos somos la criatura más inteligente en el mundo, pero yo digo que no”, afirma el primatólogo

¿Por qué un chimpancé puede enseñarnos a entender la mente humana?

El estudio de los chimpancés es bastante reciente, de hace unos 50 años. Pero si no existieran investigaciones sobre estos animales, los humanos estaríamos convencidos todavía de que somos una especie muy especial. Nosotros por un lado y los animales por otro, en una estricta dicotomía. Pero cuando se comienza a analizar a estos primates en libertad y en los laboratorios, te das cuenta de que son muy parecidos y cercanos a los humanos. O incluso nos superan, como ya demostró nuestra investigación más conocida: la memoria visual de los chimpancés.

Sí, son mucho mejores memorizando visualmente números que desaparecen en una fracción de segundo...

Es que esta captura de memoria fotográfica directamente no existe en los humanos. La gente piensa que somos la criatura más inteligente en el mundo, que no somos como los perros, las tortugas o las aves, pero yo digo que no. Los chimpancés son mejores capturando los números del 1 al 9. Esto es algo 100 % seguro. Muchos han intentado replicarlo y ningún humano puede competir con los chimpancés jóvenes.

¿Nos podrían superar en otras facetas?

Puede haber muchas más cosas en las que sobresalgan, pero no lo sabemos todavía. Si les enseñas, por ejemplo, una foto de alguien conocido –como la de Cristiano Ronaldo– pero dada la vuelta, para ellos no es difícil de reconocer. Aunque todavía son estudios algo controvertidos y estamos esperando a tener más datos.

Tetsuro Matsuzawa en Guinea / Universidad de Kioto

¿Cómo son sus relaciones familiares comparadas con las nuestras?

No hay mucha gente que entienda claramente la familia y la sociedad en humanos. Para los primatólogos que estudian a todas las especies (447 en total, desde bonobos, monos japoneses, orangutanes, gorilas o babuinos), los humanos somos solo una de ellos. Si lo ves desde este punto de vista, nosotros tenemos un vínculo muy fuerte de pareja entre hombre y mujer. En otros primates también existe, pero no ocurre con los chimpancés. Pueden vivir en un grupo de cincuenta individuos o hasta cien, pero las hembras tienen relaciones con todos los machos. Su manera de vivir es diferente.

El estudio de los chimpancés nos demuestra que no podemos dejarnos llevar por las apariencias físicas

Somos 98,77 % chimpancés según nuestra genética. Siendo nuestros ‘primos’ más cercanos, ¿por qué somos tan diferentes aparentemente?

Una gran diferencia es que su cuerpo está cubierto de pelo negro. Sin embargo, si te fijas en los perros, un chiguagua o un san bernardo son diferentes razas pero su genética es la misma. Es una criatura única denominada Canis familiaris. En los humanos en una generación se puede cambiar el color del pelo o el de los ojos, la apariencia externa es fácil de manipular. El estudio de los chimpancés nos demuestra que no podemos dejarnos llevar por las apariencias físicas. Humanos y chimpancés somos casi la misma criatura.

Lleva toda una vida dedicado al estudio de chimpancés. ¿Qué le gustaría afrontar en el futuro?

Ahora he empezado a investigar a los bonobos, que tienen hembras dominantes, no como los chimpancés, sus comportamientos sexuales son muy diferentes y tampoco se matan entre ellos. También a los gorilas, a los monos japoneses y a los orangutanes. Pero mi idea es seguir a los chimpancés tanto tiempo como pueda.

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