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17 de junio de 2019, 5:13:46
Nacional

Entrevista a Odón Elorza


“Sería bueno que Podemos consolide una posición que nos permita alguna colaboración”

El candidato del PSOE por Gipuzkoa asegura que los socialistas no renuncian a la revisión del Concordato con la Iglesia pese a que no aparece en su programa electoral.

Por Gustavo García

Odón Elorza, cabeza de lista del PSOE por Gipuzkoa, es reacio a hablar de pactos postelectorales. No le gusta especular sobre posibles alianzas y acuerdos hasta que no se conozcan los resultados de las generales del próximo 28 de abril. “Creo que hay todavía un volumen importante de indecisos y que tenemos mucho que trabajar para que Pedro Sánchez alcance un triunfo amplio que le permita un gobierno con estabilidad”, afirma el que fuera alcalde de San Sebastián en una entrevista a EL BOLETIN.


Lo que sí admite el diputado socialista es que “sería bueno que Podemos consolide una posición que nos permita algún tipo de colaboración, pero esto está por definir”. Asimismo censura la “especulación interesada” de Podemos en torno a un hipotético Gobierno Sánchez-Rivera tras esta cita en las urnas y niega que el PSOE haya tenido una respuesta tibia sobre las Cloacas del Estado.

-Son semanas de encuestas y muchas de ellas coinciden en que el PSOE tendría que elegir entre Podemos o Ciudadanos. ¿Cómo ve este escenario? ¿Alguna predilección?

El escenario es mucho más complejo. Creo que hay todavía un volumen importante de indecisos y que tenemos mucho que trabajar para que el PSOE y Pedro Sánchez alcance un triunfo amplio que le permita un gobierno con estabilidad que pueda aplicar en cuatro años los compromisos ya iniciados estos nueve meses. No nos gusta especular ni dibujar escenarios de pactos o de acuerdos. No es el momento. Nuestro pacto el 28 de abril es un pacto con la ciudadanía, un pacto que nos permita un resultado satisfactorio. En definitiva, que nos permita frenar el avance de las tres derechas. A partir del 28 de abril, en función de los resultados, veremos, analizaremos qué hacer para garantizar la aplicación de un programa de progreso que permita continuar ese proyecto socialdemócrata avanzado que iniciamos tras la moción de censura.

Ningún dato permite justificar la especulación de Podemos (sobre un Gobierno Sánchez-Rivera).

-Podemos está centrando la campaña en advertir de un Gobierno Sánchez-Rivera.

No sé en qué se basan. No hay ninguna señal, ningún dato que permita justificar esa especulación de Podemos, que es una especulación interesada. Podemos lo dice para intentar captar más votos de un sector de izquierdas que ahora está con el PSOE. Lo estamos negando todos los días, rechazando. Es parte de una estrategia interesada de Podemos que se encuentra en una situación un tanto delicada, porque no olvidemos que hace menos de tres años, cuando se celebraron las anteriores generales, nos encontrábamos, se decía, en un proceso de sorpasso, que Podemos iba a sobrepasar al PSOE. Aquello no ocurrió y ahora nos encontramos con un Podemos pinchado que dice estas cosas para intentar recuperar un espacio político.

-¿No perjudica el pinchazo de Podemos a la posibilidad de que haya un gobierno de izquierdas?

Lo que estamos defendiendo día a día es un proyecto socialdemócrata como el que hemos venido aplicando estos nueve meses de Gobierno y un proyecto que tiene sintonía con fuerzas como Podemos y con otras fuerzas. Gracias a esto Sánchez ha ido sacando proposiciones de ley, decretos sociales... Es evidente que sería bueno que Podemos consolide una posición que nos permita algún tipo de colaboración, pero esto está por definir y por ver en función de la decisión de la ciudadanía en las urnas. Nosotros tenemos mucho con lo nuestro y en eso estamos, en reforzar el proyecto socialista.

-Estamos en una campaña marcada por una constante escalada de tensión. ¿A qué lo achaca? ¿Ve algún responsable en concreto de esto?

La crispación la han introducido fundamentalmente las derechas, Rivera y Casado, desde el mismo momento casi de la moción de censura, que salió adelante sin ningún tipo de pacto o acuerdo entre el PSOE y fuerzas como ERC, PDeCAT o Bildu. A partir de ese momento las derechas no han aceptado el resultado de la moción, han negado la legitimidad a ese resultado y han iniciado la construcción de una gran mentira dirigida a desacreditar, descalificar a Sánchez. Una gran mentira que ha consistido en que Sánchez ha estado pactando con los que quieren romper España, con los sucesores de los terroristas, según el lenguaje de la derecha, diciendo que es un traidor, un okupa de La Moncloa. La crispación está provocada por Casado y Rivera y a ellos se ha venido a sumar Abascal y Vox.

-¿Qué le parece lo sucedido en Errentería?

Merece claramente un rechazo rotundo y una condena de aquellas personas de una afiliación política concreta, la llamada izquierda abertzale, que trataron de impedir, de boicotear un acto electoral, que está protegido por la ley, del señor Rivera. Por mucho que tengamos discrepancias enormes con los planteamientos de Rivera, somos objeto de sus ataques diariamente, sin embargo no se puede justificar de ningún modo esa actitud de acoso, de boicot por parte de la llamada izquierda abertzale. Tampoco se pueden justificar otros incidentes que se han producido de dirigentes en Euskadi o en Cataluña porque en democracia hay que respetar la opinión de los demás, aunque no la compartas.

-¿Sigue siendo el PSOE un partido de izquierdas? Porque hay quien sitúa al partido cada vez más en el centro del tablero político.

El Partido Socialista es un partido de izquierdas, un partido socialdemócrata, pero que también tiene la vocación de cubrir un espacio político más amplio que la pura izquierda, que es lo que se denomina el centro izquierda o personas que no tienen una ideología marcada, que es el llamado centro sociológico, y que son importantes a la hora de decidir un resultado de amplia mayoría. Entendemos que el PSOE está desarrollando unos planteamientos de justicia social, democráticos y de progreso que nacen de la izquierda, pero son también asumidos por otros sectores de la ciudadanía. No nos dirigimos a la hora de captar el apoyo exclusivamente al electorado de izquierdas, porque estaríamos limitando mucho las posibilidades de victoria y de triunfo y de estabilidad política, pero nuestro proyecto es un proyecto socialdemócrata para el siglo XXI para abordar y responder a los grandes retos nuevos del mundo globalizado.

No ha habido una respuesta tímida sobre las Cloacas del Estado.

-Sobre el programa electoral, hay algunos asuntos que se 'han caído' respecto al documento presentado en las pasadas generales, como es el tema de la Iglesia. No está la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede. ¿A qué se debe?

En el programa hay cosas que son novedosas y otras que han quedado en un segundo plano. Un programa electoral no puede ser fotocopia del anterior, pero eso no quita que nuestros grandes objetivos, como es la revisión del concordato con la Iglesia, aunque no esté en el programa especificado, no significa una renuncia. En función de la correlación de fuerzas, del resultado que obtengamos y las posibilidades de que eso avance, se verá en su momento si lo planteamos, si se puede llevar adelante. Hay una serie de cuestiones que han quedado en un segundo plano, muy pocas, pero en su momento se verá.

-Han reaparecido las Cloacas del Estado. ¿La policía política es un tema del pasado?

Es algo que está todavía por aclarar desde el punto de vista judicial, está en manos de la Audiencia Nacional, está siendo investigado por un juez y es algo que preocupa sin duda al Gobierno en funciones. En su momento, según se constituyó el Gobierno, se tomaron ya algunas medidas, se empezaron a establecer cambios en la cúpula policial y es voluntad del Ejecutivo, limpiar a dirigentes policiales que, al parecer, han actuado como una policía patriótica al servicio de los intereses del PP en el primer Gobierno de Mariano Rajoy. Eso tiene que aclararse hasta el final, caiga quien caiga y esas investigaciones ilegales, esas actitudes contrarias a la ley para investigar a Bárcenas, a dirigentes socialistas, a Pablo Iglesias, todo eso tiene que ser objeto de una aclaración, de limitación de responsabilidades judiciales y también políticas. Sobre ello ya hay una primera definición en unas conclusiones que aprobó la comisión de investigación de este uso partidista de la policía en el año 2017.

-Hay quien critica la tibieza del PSOE en este asunto.

La posición del Partido Socialista ha sido muy clara y rotunda. No hay más que ver la conclusión aprobada en la comisión de investigación en el Congreso con los votos de Podemos, algunos partidos nacionalistas y el PSOE y los votos en contra de Ciudadanos y PP. En ese dictamen final la condena y el rechazo es taxativo. Después de eso han salido nuevas informaciones relacionadas con el excomisario Villarejo y con la llamada policía política patriótica y el rechazo ha sido inmediato. Yo mismo he publicado un artículo en Infolibre denunciando las Cloacas del Estado y pidiendo una investigación a fondo y soy miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE. No ha habido una respuesta tímida. Otra cosa es que no hagamos de esta cuestión un objetivo estratégico de campaña como está haciendo Pablo Iglesias. Lo entiendo, entiendo que se siente directamente afectado y que este asunto sea un elemento fundamental de su campaña electoral, seguramente a falta de otros puntos o de otras cuestiones que suscitar en su campaña. Lo entiendo y lo comprendo.

-¿Con qué se queda de estos meses de legislatura?

Fue muy importante en esta legislatura la presentación por parte de Pedro Sánchez de la moción de censura. Fue muy positiva la aprobación de la moción porque fue una respuesta en clave democrática del Parlamento al responsable político máximo de la corrupción que se llamaba Mariano Rajoy. Era una cuenta pendiente que al final se resolvió. Rajoy suponía un tapón en la botella para abordar, que todavía está pendiente, un proceso de regeneración democrática. También considero que todas las medidas que ha ido aprobando el Consejo de Ministros, casi todas ellas con el apoyo de Podemos y otras fuerzas, son cuestiones muy positivas que deben tener continuidad en un gobierno a partir del 28 de abril.

La crispación está provocada por Casado y Rivera y a ellos se ha venido a sumar Abascal y Vox.

-¿Alguna autocrítica? ¿Algo en lo que el Gobierno y el PSOE hayan fallado?

Aspectos negativos hay varios. Por ejemplo, que no hayamos conseguido, porque PP y Ciudadanos han bloqueado desde la Mesa del Congreso, la tramitación de una ley sobre la eutanasia. Otra autocrítica es que el Parlamento no haya estado ágil, rápido ante el sistema del voto rogado que dificulta el ejercicio del voto a aquellos que están fuera de España. Otra cuestión que tampoco hemos conseguido ha sido la reforma del Reglamento del Congreso. Desde el punto de vista más social no hemos podido avanzar en un acuerdo que hubiera permitido blindar, legislar sobre las pensiones y, concretamente, sobre la garantía del incremento anual de las pensiones como mínimo como el IPC. No se ha logrado, no solo por la ruptura de la Mesa del Pacto de Toledo por estrategia política de Podemos y PP, sino tampoco porque el Presupuesto social de Sánchez fue rechazado por los votos de las derechas y de Bildu, PDeCAT y ERC. Como aspecto negativo también podríamos hablar de la crispación que ha dominado las intervenciones de los partidos de las derechas, pero también de personas de ERC, como Gabriel Rufián, que han presidido los debates políticos proyectando un mal ejemplo y unas actitudes nada democráticas.

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