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14 de diciembre de 2019, 13:32:49
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Branding en material impreso en tiempos de Internet

Las tradicionales fórmulas de marketing continúan plenamente vigentes.

Por E.B.

Desde su aparición en la década de los 90, Internet ha revolucionado todas las formas de relación social. La publicidad no ha sido ajena a este proceso y durante las últimas décadas ha sufrido una mutación importante. Lejos de lo que podría esperarse, esta transformación ha consistido más en la diversificación y perfeccionamiento de los soportes publicitarios que en la obsolescencia o desaparición de formatos.


De hecho, a pesar del innegable desplazamiento que buena parte de la publicidad ha experimentado hacia los medios online de forma paralela a la pérdida de importancia del papel frente a lo digital, las tradicionales fórmulas de marketing (como la impresión de flyers, los folletos plegables, carpetas con solapa, carteles o tarjetas de visita, entre otras) continúan plenamente vigentes y no hay perspectivas de que vayan a dejar de serlo a corto o medio plazo.

Ventajas del marketing impreso

Según la encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas de 2018, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), menos del 20% de las compañías de más de 10 empleados realizan ventas por comercio electrónico, poco más de la mitad utilizan medios sociales y solo cerca del 23% utilizan publicidad dirigida (es decir, anuncios que varían dependiendo del comportamiento de los usuarios). El marketing impreso continúa arraigado entre el sector empresarial y la explicación no es casual: el contacto personal, la versatilidad o sus asequibles precios son difíciles de superar pese a las nuevas posibilidas ofrecidas por Internet.

1. Impacto directo

Frente a la penetración invasiva, repetitiva y poco personalizada del branding digital, los formatos tradicionales permiten realizar una selección mucho más efectiva y segmentada del público. Los flyer, por ejemplo, son un medio directo para hacer llegar al target seleccionado cualquier tipo de mensaje (desde ofertas puntuales a celebraciones de eventos, ferias, cursos, avisos de próximas aperturas o promociones) pues pueden ser distribuidos en cualquier ubicación (en espacios públicos, en buzones o en mostradores de bares, locales comerciales o instituciones).

Además, el contacto personal que se establece entre la persona que reparte el flyer y quien lo recibe incrementa la capacidad de persuasión al facilitar la comunicación cara a cara, menos fría que cualquier formato digital, masivo y homogéneo por defecto.

2. Versatilidad y permanencia

La publicidad impresa se adapta a cualquier necesidad comunicativa y tiene la capacidad de perdurar en el tiempo. A diferencia de lo que ocurre en Internet, donde miles de anuncios compiten por la atención del usuario, que a golpe de clic deshecha lo que no le interesa, el marketing clásico tiene la capacidad de adaptar sus formas de expresión a distintos contextos y finalidades con un tiempo de exposición mucho mayor.

Además, al tratarse de formatos muy visuales, palpables y que se pueden guardar para su posterior relectura, el destinatario los retiene más tiempo en la memoria.

3. Precios económicos

Las clásicas tarjetas de visita, los flyers, el papel de carta o las carpetas corporativas personalizadas, (que permiten consolidar la identidad de marca al otorgar un toque elegante a la promoción empresarial) continúan siendo imprescindibles tanto para empresas como para autónomos debido a que son productos publicitarios permanentes que requieren de una inversión baja.

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