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15 de octubre de 2019, 16:05:00
Economía

Pensiones


Las sombras del proyecto paneuropeo de pensiones privadas aprobado por la Eurocámara

Las instituciones comunitarias pretender promover las pensiones privadas para aumentar el flujo de capitales.

Por Ander Cortázar

El Parlamento Europeo respaldó este jueves la propuesta de impulsar un producto paneuropeo de pensiones individuales de índole privada como fórmula para combatir el déficit que sufren los sistemas nacionales de Seguridad Social. Es decir, pensiones privadas con capacidad de traslado a otros países UE y cuyo objetivo principal es aumentar las inversiones en los mercados de capitales.


“El objetivo es establecer un modelo paneuropeo que ofrezca las mismas condiciones en toda la UE para los usuarios que deseen ahorrar para su pensión y poder llevarse este producto consigo si se van a vivir a otro estado miembro”, explica la Eurocámara.

Según la medida aprobada gracias a los votos favorables de conservadores (PP) y liberales (ALDE-Ciudadanos) y la abstención de socialdemócratas, los regímenes nacionales de seguridad social no se ajustan a una economía del conocimiento globalizada que se caracteriza “por la apertura de fronteras, la movilidad laboral y la migración”.

En ese sentido, la alternativa de la Eurocámara es un producto privado que puede invertir los ahorros de jubilación en derivados u otros fondos financieros. La idea de la propuesta aprobada es que los ciudadanos canalicen sus ahorros y depósitos bancarios hacia productos de inversión a largo plazo, como estos planes de pensiones “voluntarios”.

La medida insiste en que esta propuesta no trata de competir ni diezmar el sistema público de pensiones. Sin embargo, la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez-Caldentey niega la mayor. “La Unión Europea está más preocupada por crear una alternativa capitalista que por arreglar el sistema público”, lamenta en declaraciones a EL BOLETÍN.

Exenciones “para ricos” y la individualización del futuro

La europarlamentaria de Podemos cree que este paso no es más que “el camino hacia el futuro que quiere la UE, individualizar y deteriorar el sistema público”. Los defensores de la propuesta destacan que se trata de planes voluntarios y complementarios a cualquier sistema público de pensiones. No obstante, Sánchez-Caldentey cree que Bruselas no suele dar “puntada sin hilo”.

Uno de los aspectos que más le preocupa, los incentivos fiscales que promueve la Comisión Europea para estos productos financieros. La eurodiputada prevé que esta exigencia de Bruselas derivará en una competencia impositiva entre los propios Estados que, a su juicio, acabarán desgravando regresivamente “a los más ricos”.

Cuatro entes son los únicos que podrán llevar a cabo estos productos de pensiones: bancos, aseguradoras, gestoras de activos y empresas de inversión.

Un ciudadano europeo podrá meter dinero en un producto de pensiones creado por cualquier empresa privada (europea) que cumpla determinados requisitos. Una vez alcance la jubilación, o pasen determinados años, el ciudadano podrá trasladar ese fondo al país de residencia sin coste alguno.

Eso sí, según resalta la eurodiputada de Podemos, el producto no garantiza la rentabilidad del activo. Es decir, podría recibir menos dinero de lo introducido a lo largo de los años en virtud de las circunstancias económicas y financieras.

La propia medida indica que “la educación económica puede contribuir a la comprensión y la sensibilización en relación con las decisiones de ahorro de los hogares en el ámbito de los planes de pensiones individuales voluntarios. Los ahorradores también deben tener la oportunidad real de comprender, en su totalidad, los riesgos y las características de un producto paneuropeo”.

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