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20 de octubre de 2019, 11:48:45
Economía

Juicio de Bankia


Rato pidió a Deloitte que valorase las cuentas de Bankia contando una inyección de 7.000 millones

Francisco Celma asegura que tanto las cuentas iniciales de Bankia, como las reformuladas, reflejaban “una imagen fiel de la entidad”.

Por E.B.

Segundo día de interrogatorio a Francisco Celma en el marco del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares sobre la salida a bolsa de Bankia. El socio auditor de Deloitte ha defendido que los estados financieros de Bankia a 31 de marzo de 2011, a 31 de junio de 2011, y los reformulados en mayo de 2012 sobre el ejercicio 2011 “reflejan la imagen fiel de la entidad” y sus auditorías “están bien hechas”.


Respecto a la reformulación, ha explicado que se hizo no por un error en las cuentas, sino por existir información sobrevenida con posterioridad que afectaba a la fecha sobre la que se va a reformular, Celma ha defendido que las cuentas de resultados de los bancos no son lineales, ya que casi el 90% de los activos del balance bancario está sujeto a estimaciones, sobre todo en inversión crediticia y activos adjudicados.

Según recoge Europa Press, el socio de Deloitte ha señalado que la información disponible con posterioridad (decretos Guindos I y II) cambiaron las estimaciones de la entidad de cara a las cuentas de 2011. “No se pueden confundir contabilidad y patrimonio con los requerimientos sobrevenidos, porque entonces cambian las reglas del juego”, ha sostenido. Asimismo, el socio auditor ha recordado que la CNMV pidió a Bankia que explicara los motivos de la reformulación, la entidad emitió un informe y el supervisor concluyó favorablemente. “Una vez formulado, lo revisamos y nos pareció que era totalmente reformable”, ha señalado.

Por otro lado, Celma ha relatado que el expresidente de Bankia Rodrigo Rato le preguntó cuál sería la opinión e Deloitte sobre las cuentas de 2011 en el caso de contar con la información pendiente de recibir sin ajustes y añadiendo una inyección de capital de 7.000 millones de euros, una información que le pidió que le enviase por escrito y que, en ningún caso, se trataba de un informe de auditoría.

Rato quería saber cómo sería la opinión del auditor contando con esa inyección de capital, según Celma, que ha señalado que su respuesta fue que sin la documentación no podía trabajar, por lo que no estaba avanzando en el trabajo de auditoría. “El presidente me dijo: ‘olvídate de la dichosa documentación, imagina que te la damos y además lo de los 7.000 millones’”, ha relatado Celma.

El socio de Deloitte llegó a enviar un escrito sobre este asunto a Rato, pero ha aclarado que no se trataba de un borrador de auditoría, como identificaron algunos exconsejeros a su paso por el banquillo, porque se fundamentaba en dos hechos que no se llegaron a producir: la recepción de la documentación y la inyección de capital que planeaba el expresidente del banco.

Papel de Deloitte en la salida a Bolsa de Bankia

El socio de Deloitte ha asegurado que la auditora no participó en la decisión de salida a Bolsa de la entidad ni en la elaboración del folleto, y se ha mostrado convencido de que se ganará en el Tribunal Supremo el recurso interpuesto por la multa que le impuso el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

El ICAC impuso una sanción de 10,4 millones de euros a Deloitte por una supuesta “falta de independencia” al realizar los trabajos previos a la salida a Bolsa de Bankia, siendo a su vez el auditor externo del banco. Sin embargo, Celma ha argumentado que fue la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la que recomendó a Bankia que solicitase a su auditor una opinión sobre información adicional que pudiese completar la información trimestral incluida en el folleto de emisión.

Según recoge Europa Press, Celma ha explicado que esos trabajos atravesaron un análisis de los procedimientos de control de Deloitte, que estimó que eran servicios permitidos por la Ley de auditoría de cuentas, por lo que la firma procedió a realizarlos. “Como Bankia llevaba tres meses de vida y la información era poca, la CNMV pidió a la entidad que hiciese varios estados financieros proforma que lo que hacen es recrear lo que habría pasado si se da una serie de supuestos”, ha explicado.

Además, ha argumentado que en la reunión del comité consultivo del ICAC, integrado por miembros de la CNMV, el Banco de España, el Tribunal de Cuentas y organismos y asociaciones profesionales, Celma ha asegurado que los miembros del comité trasladaron prácticamente por unanimidad que “no había ningún motivo para poner esa sanción, porque eran servicios permitidos”.

“Se habían cumplido todos los procedimientos, el comité consultivo afeó al ICAC que no nos hubiera permitido aprobar pruebas y que la CNMV había pedido a la entidad que nos pidiera esos informes no pese a ser los auditores, sino precisamente por ser los auditores”, ha defendido.

La multa, que inicialmente fue de 12 millones y posteriormente se rebajó a 10,4 millones de euros, está recurrida y Deloitte espera ganarla en el Tribunal Supremo. “Mi sensación es que, como en otros casos en los que el ICAC ha actuado, la posibilidad de que esto lo ganemos en el Supremo es de, la estadística del 100% es algo que no existe, pero es bastante cercano”, ha señalado.

Asimismo, ha asegurado que los informes que Deloitte realizó a petición de la CNMV “en ningún caso son informes de auditoría” y no tienen por objeto representar la situación financiero-patrimonial del banco, sino verificar la suma aritmética de los cálculos y comprobar la homogeneidad en los criterios de preparación.

En esta línea, también ha afirmado que el auditor externo no participó en la decisión de la salida a Bolsa. “No tuvimos ninguna participación en la toma de decisión de salida a Bolsa, ninguna participación en el folleto, ni evidentemente ninguna participación en la fijación del precio ni en la colocación”, ha apostillado Celma.

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