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20 de agosto de 2019, 2:46:11
Opinión

Atentado 17-A


Con el Rey en Barcelona

El Rey, que ya ha demostrado que está y sabe estar donde tiene que estar, tenía bien claro que no faltaría al homenaje a las víctimas del atentado en las Ramblas.

Por Diego Carcedo

Parece que la sensatez ha cundido entre una parte del independentismo catalán y el viernes que viene el Rey Felipe VI no será recibido en Barcelona con el rechazo agresivo que los radicales del “procés” pretendían. El Rey, que ya ha demostrado que está y sabe estar donde tiene que estar, tenía bien claro que no faltaría al homenaje a las víctimas del atentado terrorista perpetrado el 17 hará un año en las Ramblas, y allí estará demostrando que ejerce su responsabilidad.


Ese día la inmensa mayor parte de los españoles, catalanes incluidos, estaremos representados por el Rey de todos, compartiendo el recuerdo del dolor de los que perdieron la vida, de los que sufrieron mutilaciones, de sus familiares y del sufrimiento de todos los ciudadanos de bien que rechazan la violencia como vía para conseguir sus objetivos. Sólo los que ven en la violencia su recurso para imponerse a los demás, boicotearán el acto.

Boicotearán el acto e intentarán con sus amenazas que otros, entre los que me gustaría encontrarme, no se sumen con su presencia a condenar hechos de semejante naturaleza. ¿Cómo se puede recriminar nada a quien desde, la posición que sea, se sume a recordar y homenajear a quienes sufrieron semejante barbaridad? Si el soberanismo catalán ya adolece de argumentos legales, el extremismo radical que exhiben algunos exaltados, lo descalifica y empaña más su imagen.

Vivimos por fortuna en una democracia consolidada, respetuosa con los derechos de todos y garantista con sus leyes e intérpretes de que quienes sean acusados puedan defenderse. No hace tanto que no era así, pero parece que algunos tienen la memoria borrosa. El Felipe VI ha dado pruebas de que es el Rey de todos los españoles, incluso de los que no quieren serlo, y de que no se deja intimidar ni se niega a escuchar.

Antes al contrario, busca la conciliación con el mismo empeño con que condena a quienes no la desean. Por eso es más tranquilizador para todos, que los responsables de las organizaciones secesionistas hayan reflexionado y se opongan a que algunos monten un espectáculo de boicot que altere la paz de los homenajeados y deje mal la imagen de España, de Barcelona y de los catalanes. El Rey estará allí para defender que las minorías salvajes que se creen dueñas de la razón, como los yihadistas que perpetraron el atentado, no puedan imponer a nadie su voluntad.

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