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22 de agosto de 2019, 22:06:46
Economía

Guerra comercial


Trump eleva la guerra comercial: prohíbe la venta de componentes de EEUU a la china ZTE

El veto al fabricante de dispositivos asiático llega en medio de la creciente imposición de aranceles entre las dos potencias.

Por E.B.

Donald Trump ha dado un nuevo paso en las tensiones comerciales con China cobrándose una nueva víctima: el fabricante de dispositivos ZTE. El mandatario estadounidense ha prohibido a las empresas tecnológicas del país vender componentes a la firma china durante siete años y le ha retirado los privilegios de exportación.


La decisión llega a raíz del envío por parte de ZTE de equipos de telecomunicaciones a Irán, violando “los controles de exportaciones que mantienen tecnología sensible estadounidense fuera de las manos de regímenes hostiles como Irán”. En marzo del año pasado, la compañía china ya acordó pagar una multa de 1.192 millones de dólares al Gobierno de EEUU por este asunto, sin embargo, el Departamento de Comercio del país norteamericano asegura ahora que la tecnológica premió a los trabajadores que cometieron esta conducta ilegal y mintió sobre las prácticas a las autoridades estadounidenses al respecto.

“ZTE engañó al Departamento de Comercio. En lugar de reprender al personal de ZTE y a la alta gerencia, ZTE los recompensó”, afirmó el secretario de Comercio, Wilbur Ross, en un comunicado que recoge Bloomberg. Según EEUU, la empresa pagó primas a los empleados implicados y rehusó amonestaciones. “Este comportamiento atroz no puede ser ignorado”, añade la nota.

Aunque las autoridades estadounidenses han evitado relacionar la prohibición con la escalada de la batalla comercial con China, las tensiones entre ambas potencias están en el foco. Llega en medio de la creciente imposición mutua de aranceles que están afectando a numerosos sectores.

La tecnología es además un sector crítico en el que está creciendo la competitividad entre China y EEUU. El pasado mes de marzo, Trump bloqueó la adquisición de la estadounidense Qualcomm por parte del fabricante de semiconductores con sede en Singapur Broadcom aduciendo motivos de “seguridad nacional”. Se entendió como un intento por parte del mandatario de evitar que China pueda aventajar al país norteamericano en la industria tecnológica e impedir que sean las firmas asiáticas las que acaben fijando los estándares tecnológicos de la próxima generación de teléfonos móviles.

Qualcomm es uno de los principales competidores de la china Huawei en el desarrollo de la tecnología inalámbrica de próxima generación, conocida como 5G, y Broadcom había puesto sobre la mesa 117.000 millones de dólares (unos 95.000 millones de euros) para hacerse con la compañía. Por eso, pese a que la compradora no es china, la potencia asiática estaba en la mente de las instituciones y los reguladores estadounidenses. Según informaba Reuters, al valorar la operación el Comité de Inversión Extranjera de EEUU (CFIUS) reveló que temía que, dentro de una década Huawei liderara la tecnología móvil dejando atrás a los operadores estadounidenses.

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