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23 de octubre de 2020, 13:13:06
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Cómo puede internet ayudar a una pareja en crisis

Lo más aconsejable es entregarse con total libertad y disfrutar del momento sin pensar mucho en lo mal que podrían salir las cosas.

Por E.B.

En la época esclavista africana, del siglo XV al XIX, la poligamia era aceptada como manera de asegurar que existieran generaciones de relevo, debido a que la gran mayoría de los hombres eran vendidos como esclavos y morían con facilidad en las guerras internas. Asimismo en las islas Chuuck, Micronesia, los hombres de las tribus salen cada noche con un lanza de madera que depositan en las cabañas de las mujeres que les atraen; estas deciden en base a la lanza que les dejen si quieren darle una oportunidad a ese hombre o esperar por otro mejor, y poco importa si están o no casados: la poligamia en este rincón del mundo es perfectamente aceptada.


Ahora resulta curioso mencionar estos casos porque en Occidente la poligamia está visto como algo exótico, cuando la verdad es que esa es la verdadera naturaleza humana. Desde tiempos remotos el hombre se ha apareado con varias parejas al mismo tiempo y lo sigue haciendo, aunque en los tiempos modernos aquellos que practican este estilo de vida se han visto relegados a las opiniones y juicios sociales. Lo más cercano a esto que existe es el intercambio de parejas, una práctica cada vez más usada, pero aún tabú por lo que implica.

De lo que poco se habla es del gran beneficio que puede representar en una relación en crisis este tipo de dinámicas sexuales compartidas y consensuadas. La parte más complicada suele ser encontrar una pareja que esté dispuesta a hacer lo mismo y que se gusten las cuatro personas, pero ahora existen todo tipo de aplicaciones y páginas web que utilizan comunidades enteras amantes del intercambio de parejas, orgías, tríos y prácticas afines. Para una pareja que tiene problemas sexuales, de infidelidad o simple curiosidad de probar cosas nuevas, entrar en estas dinámicas puede oxigenar la relación y darle una segunda oportunidad, permitiéndole a ambas partes explorar su sexualidad con muchísima más libertad y fortaleciendo los canales de comunicación internos.

¿Cuáles son los posibles inconvenientes?

Según varios sexólogos especialistas en el tema, el principal problema que puede surgir al sugerir este tipo de dinámicas es que alguna de las dos partes experimente una sensación de fracaso (especialmente de parte de las mujeres). Es por ello que es importante que no se acepte participar bajo presiones o si ambos no se sienten completamente seguros del paso que están dando. Generalmente lo primero que debe quedar acordado es el manejo emocional que se va a llevar: aclarar que es un asunto meramente físico y que no tienen cabida los celos o las culpas propias o ajenas.

Esta es una gestión que debe llevar a cabo cada pareja involucrada, de manera que el encuentro sexual sea satisfactorio y no ocurran inconvenientes durante el mismo. En lugar que tomar esta salida de rutina como algo anormal, es mejor asumirlo como una actividad excitante que puede ayudar a espantar el fantasma de la infidelidad.

Por último, si ya ambos aceptaron participar, lo más aconsejable es entregarse con total libertad y disfrutar del momento sin pensar mucho en lo mal que podrían salir las cosas (un escenario poco probable, sobre todo con parejas veteranas). Los malos pensamientos y los rollos mentales solo te harán daño a ti y puede surtir el efecto contrario al que llegamos buscando. Piénsalo como una reafirmación por parte de tu pareja y de ti hacia ella, como un acto que deja claro lo cómodos que ambos están y en lo fortalecida que puede salir la pareja de esta experiencia.

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