Europa quiere controlar los datos que genera y que ahora utilizan las multinacionales tecnológicas

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La Comisión Europea (CE) ha presentado hoy su propuesta de la Ley de Gobernanza de Datos que persigue facilitar los intercambios dentro de la Unión, aumentar el control y la confianza de ciudadanos y empresas y ofrecer un modelo alternativo a las grandes plataformas tecnológicas, principalmente estadounidenses o chinas.

La idea final es que parte de la riqueza que supone el tratamiento de esos datos por terceros se quede en Europa, tal como habían anunciado en primavera representantes de la Comisión. Europa cree que está en desventaja frente a los grandes grupos internacionales -que además esquivan fiscalmente a los estados- y con esta nueva Ley pretende potenciar el sector dentro de la UE.

Según los cálculos de Bruselas los datos generados por los organismos públicos, las empresas y los ciudadanos crece constantemente y se multiplicará por cinco entre 2018 y 2025. En la estrategia de datos de la Comisión de febrero de este año, se han propuesto nueve de estos espacios de datos, que van desde la industria a la energía, y desde la salud al Acuerdo Verde Europeo. Estos espacios contribuirán, por ejemplo, a la transición verde mejorando la gestión del consumo de energía, haciendo realidad el suministro de medicina personalizada y facilitando el acceso a los servicios públicos.

La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión y de “Una Europa adecuada a la era digital”, Margrethe Vestager, cree que «no es necesario compartir todos los datos. Pero si lo haces y los datos son sensibles, deberías poder hacerlo de manera que estén protegidos. Queremos dar a las empresas y a los ciudadanos las herramientas para mantener el control de los datos. Y para construir la confianza de que los datos se manejan en línea con los valores europeos y los derechos fundamentales.» Vestager ha destacado ya en la anterior Comisión por su defensa de los intereses europeos frente a las grandes tecnológicas norteamericanas.

Por su parte el Comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, aseguró que «Estamos definiendo hoy un enfoque verdaderamente europeo para el intercambio de datos. Nuestro nuevo reglamento permitirá la confianza y facilitará el flujo de datos entre los sectores y los Estados miembros, poniendo al mismo tiempo a todos los que generan datos en el asiento del conductor».

Los datos son un asunto extremadamente sensible en las sociedades industriales modernas. Bretón añadió que “Europa necesita un Mercado Único de datos abierto pero soberano. Flanqueado por las inversiones adecuadas y las infraestructuras clave, nuestra regulación ayudará a Europa a convertirse en el continente número uno del mundo en materia de datos».

El nuevo Reglamento creará la base para una nueva forma europea de gobierno de los datos que esté en consonancia con los valores y principios de la UE, como la protección de los datos personales (GDPR), la protección del consumidor y las normas de competencia. Es un modelo alternativo a las prácticas de tratamiento de datos de las grandes plataformas tecnológicas que utilizan esos datos para sus negocios, tal como denunció hace uno días la vicepresidenta Vestager al abrir un expediente sancionador a Amazon por el uso irregular de los mismos. Para garantizar esta neutralidad, el intermediario de intercambio de datos no puede negociar los datos por su propia cuenta (por ejemplo, vendiéndolos a otra empresa o utilizándolos para desarrollar su propio producto a partir de estos datos) y tendrá que cumplir con requisitos estrictos.

El Reglamento incluirá una serie de medidas para aumentar la confianza en el intercambio de datos y creará nuevas normas sobre neutralidad para evitar la especulación de los intermediarios con ellos. También habrá medidas para facilitar la reutilización de determinados datos en poder del sector público. Por ejemplo, la reutilización de los datos sanitarios podría hacer avanzar la investigación para encontrar curas para las enfermedades raras o crónicas. Y, finalmente, el nuevo reglamento proporcionará medios para dar a los europeos el control del uso de los datos que generan, facilitando y haciendo más seguro que las empresas y los particulares pongan voluntariamente sus datos a disposición del bien común más amplio en condiciones claras.

Este es el primer paso de la nueva estrategia europea para los datos, que tiene por objeto liberar el potencial económico y social de tecnologías como la inteligencia artificial, respetando al mismo tiempo las normas y los valores de la UE (por ejemplo, en la esfera de la protección de datos y el respeto de la propiedad intelectual y los secretos comerciales).

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