Euro digital: la privacidad, principal petición que los europeos realizan al BCE

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La privacidad es la preocupación número uno de los europeos en lo que se refiere al del euro digital que está desarrollando el Banco Central Europeo (BCE). Así lo muestra una encuesta realizada por la propia institución, que destaca que otras peticiones de los ciudadanos son la seguridad o la ausencia de costes adicionales respecto al dinero en efectivo.

El BCE acaba de publicar un análisis exhaustivo de su consulta pública sobre un euro digital. El análisis confirma, en general, las conclusiones iniciales que había manejado la institución que preside Christine Lagarde: lo que más desean el público y los profesionales de una moneda digital de este tipo es la privacidad (43%); seguida de la seguridad (18%); la posibilidad de pagar en toda la zona del euro (11%); la ausencia de costes adicionales (9%); y la facilidad de uso off-line (8%).

La privacidad es la característica más importante de un euro digital tanto para el público como para los profesionales, especialmente empresas y comerciantes. No obstante, ambos grupos apoyan los requisitos para evitar actividades ilícitas, por lo que la encuesta muestra que menos de una de cada diez respuestas de los ciudadanos se muestra partidaria del anonimato total.

Además, más de dos tercios de los encuestados reconocen la importancia de que los intermediarios presten servicios innovadores que permitan el acceso a un euro digital e indican que debería integrarse en los sistemas bancarios y de pago existentes. Desean que se presten servicios adicionales a los pagos básicos en euros digitales.

Alrededor de una cuarta parte de los encuestados opina que el euro digital debería agilizar y abaratar los pagos transfronterizos. Incluso abren la puerta a que el euro digital pueda utilizarse fuera de la eurozona, aunque con límites.

“Un euro digital sólo puede tener éxito si satisface las necesidades de los europeos”, ha afirmado Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE. “Haremos todo lo posible para garantizar que un euro digital satisfaga las expectativas de los ciudadanos puestas de manifiesto en la consulta pública”.

Sugerencias de los europeos

El BCE recibió asimismo muchas sugerencias técnicas de los encuestados. Según una cuarta parte de los encuestados, se preferirían soluciones para el usuario final que incluyeran tarjetas (inteligentes) o un elemento seguro en los teléfonos inteligentes para facilitar funciones similares a las del efectivo.

Casi la mitad mencionó la necesidad de establecer límites de tenencia, una remuneración escalonada o una combinación de ambos, para gestionar la cantidad de euros digitales en circulación. Una proporción similar de profesionales encuestados está de acuerdo.

La muestra de la encuesta

La consulta se inició el 12 de octubre de 2020 y concluyó el 12 de enero de 2021, recibiendo más de 8.200 respuestas, un récord de participación para una consulta pública del BCE. Una gran mayoría de los encuestados eran ciudadanos particulares (94%). El resto de participantes eran profesionales, incluidos bancos, proveedores de servicios de pago, comerciantes y empresas tecnológicas.

La mayoría de las respuestas procedían de Alemania (47%), Italia (15%) y Francia (11%). El BCE aclara que las respuestas no son necesariamente representativas de las opiniones de la población de la UE, ya que la consulta estaba abierta a todo el mundo y los encuestados participaron por iniciativa propia. Aun así, constituyen una importante aportación al trabajo analítico y experimental del BCE y a la próxima decisión del Consejo de Gobierno sobre la conveniencia de iniciar una fase de investigación formal con vistas a la posible emisión de un euro digital.

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