El miedo al Brexit duro y la guerra comercial se diluye… ¿se puede cantar victoria?

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Durante más de un año los mercados han cruzado los dedos sobre el desarrollo de la guerra comercial entre EEUU y China, y en el caso del Brexit, el miedo al abismo dura ya tres años y medio. En el plazo de unos días los dos principales focos de incertidumbre parecen haberse despejado hacia su conclusión, insuflando ánimos renovados en la bolsa. Sin embargo, los expertos recuerdan que aún quedan muchos flecos por cortar antes de que se pueda cantar victoria.

“Los acuerdos en ambos frentes levantarían parte de la incertidumbre generalizada (…) que ha estado frenando las acciones, ayudando a impulsar los rendimientos de los bonos a niveles bajos y haciendo que los refugios llenos de inversores desconcertados”, señala Daniel Morris, estratega de inversiones de BNP Paribas Asset Management.

“El péndulo del mercado siempre ha tenido una tendencia a oscilar demasiado en la dirección soleada después de un período de profunda tristeza”, avisa Morris. En el caso de la guerra comercial, “la inevitable verificación de la realidad significa que un posible acuerdo chino-estadounidense estaría en un nivel de ‘fase 1’”. Es decir, todavía “se necesitarían más conversaciones sobre temas complejos, como la verificación de lo acordado, donde podría surgir un nuevo punto muerto que crease espacio para la decepción en los mercados”.

Del mismo modo, “un historial de acciones erráticas de la Casa Blanca y las tácticas de campaña de reelección [de Donald Trump] podrían significar que los mercados estén obligados a tratar los ruidos optimistas con una buena dosis de escepticismo”.

Por el lado de China, todo parece indicar que tendría muchos incentivos para llegar a un acuerdo, teniendo en cuenta que un 40% de sus exportaciones se dirigen a EEUU. Sin embargo, “Beijing podría sentir que puede aceptar una cierta cantidad de ‘dolor económico’ a medida que persiste con sus tácticas de lucha / negociación”, teniendo en cuenta además que se encuentra en pleno camino para modificar estructuralmente su economía.

En lo que se refiere al Brexit, el experto del banco francés recuerda que “quedan desafíos importantes”. La atención se centra en la posición futura de Irlanda del Norte en las relaciones comerciales entre la UE y el Reino Unido y la complejidad de encontrar soluciones prácticas y duraderas que el Parlamento británico pueda aprobar. Por lo pronto, el Partido Unionista Democrático (DUP) ya ha mostrado sus reticencias a dar su apoyo –necesario si los laboristas no se unen- al Gobierno de Boris Johnson. “El fracaso probablemente dejaría a la libra esterlina, y con ella a la economía del Reino Unido, contra las cuerdas”, avisa Morris.