El euro digital hará a la banca un agujero donde más le duele: en las cuentas corrientes

BCE

Sede del Banco Central Europeo (BCE)

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Los planes del Banco Central Europeo (BCE) para poner en marcha un euro digital podrían suponer un cambio total del sistema bancario europeo. Un estudio elaborado por BofA Global Research pone de relieve que la puesta en marcha según los planes que se han ido conociendo pondría en riesgo dos billones de euros de depósitos de la banca, impactándoles donde más les duele: en las cuentas corrientes de sus clientes.

La amenaza de las monedas digitales privadas ha acelerado los planes del BCE para sacar adelante un euro digital, en lo que podría suponer un cambio sin precedentes en el sistema. “El dinero, fundamentalmente, fluye hoy en día por los raíles tradicionales”, señalan los analistas del banco de inversión. “El salario del europeo típico se ingresa en una cuenta bancaria, casi exclusivamente en uno de los bancos en los que sus padres tenían su cuenta corriente. La mayor parte de los pagos que realizan los europeos son a través de su banco. En una aplicación bancaria, cada vez más, en lugar de a través de efectivo retirado de un cajero automático. Pero desde el punto de vista de la estabilidad financiera y la política monetaria, la situación actual es muy similar a la de hace veinte o cuarenta años”.

Pero este sistema saltará por los aires si el BCE pone en marcha el euro digital. Según los planes que se han ido conociendo, el banco central podría limitar sus monedas digitales a solo 3.000 euros a tipo de interés cero para evitar fugas de depósitos de la banca. Aun así, habrá efectos colaterales.

“Con 340 millones de ciudadanos de la eurozona, esto supondría que un billón de euros pasaría de los bancos al BCE, si cada ciudadano utilizara toda su asignación”, señala BofA. “En cierto modo, el billón de euros podría considerarse modesto”, si se compara con el balance de 7 billones de euros que ya tiene el BCE, pero impactará esencialmente en una fuente de financiación que los bancos dan por segura (y que es muy barata): las cuentas corrientes.

Las cuentas corrientes, claves en la financiación de la banca

“Las cuentas corrientes son una financiación contractualmente a la vista, pero conductualmente a muy largo plazo. Y como cada cuenta es pequeña en euros absolutos; y se repone automáticamente cada mes a partir de una nómina, muy estable”, explican los expertos en el informe. “Los bancos suelen pagar un interés nulo por las cuentas corrientes, por lo que, por definición, éstas son muy estables, independientemente de las condiciones financieras externas o, lo que es más importante, de la opinión del mercado crediticio sobre el banco en un momento dado”.

“En cambio, cualquier fuente de financiación mayorista necesita ser renovada. Incluso si una determinada fuente de financiación mayorista es muy barata de media, el mercado será muy sensible a los cambios en los precios marginales”. En resumen, “incluso si un banco tiene un perfil de financiación relativamente a largo plazo, si sus costes de financiación a corto plazo aumentan bruscamente, el mercado tiende a asumir que toda la pila de financiación se reajustará al nuevo tipo”. Por tanto, “la estabilidad del banco es intrínsecamente menor si se financia al por mayor que si lo hace por cuenta corriente”, destaca BofA Global Research.

“La gente suele pensar que los bancos son prestamistas. Pero cualquiera puede prestar; sólo los bancos producen cuentas corrientes. Éstas son teóricamente a la carta, pero en la práctica duran para siempre. Los bancos utilizan esto para crear ‘duración’” continúan los autores. Un “solo” billón de euros en euros digitales “sacudiría los cimientos de los bancos, y desmontaría 2 billones de euros de ‘duración’ del mercado”: “los riesgos de refinanciación probablemente reducirían las coberturas de los bancos en 1,6 billones de euros y aumentarían las necesidades de liquidez en más de 0,3 billones de euros”.

El BCE se convertirá en actor principal del sistema de crédito

Esto obligaría a los bancos a buscar otra fuente de financiación estable, y la respuesta podría ser el propio BCE. “Tomar los depósitos de los bancos significa sustituirlos por el propio balance del BCE. De hecho, un mayor balance puede parecer atractivo, ya que sitúa al BCE en el centro de la asignación del crédito. Como muestra el reciente debate sobre la ecologización de su cartera de bonos, y con la financiación TLTRO fuertemente vinculada a la tasa de crecimiento de los préstamos, cabría esperar que las decisiones de asignación del crédito estuvieran más dirigidas por el BCE”.

Los expertos del banco de inversión, sin embargo, creen que puede suponer una “distorsión” del sistema bancario. “El punto más obvio es que aquellos bancos con fuertes bases de depósitos tienen poca utilidad en el mundo real para una TLTRO, mientras que los bancos con estructuras de financiación más débiles ven un beneficio desproporcionado. En segundo lugar, el BCE creará un riesgo erróneo con su financiación: los bancos con mayor apetito de riesgo tenderán a reinvertir el TLTRO en los créditos más arriesgados y en la deuda pública de más larga duración. En tercer lugar, el crecimiento de los préstamos puede ser bueno o malo, pero el TLTRO anima a los bancos a encontrar volúmenes a pesar de todo. Y en cuarto lugar, el BCE estará tomando cada vez más la decisión de asignación de capital para el sistema bancario”.

Un  euro haría que el BCE “fuera considerablemente más central en el proceso de creación del crédito”, destacan los expertos de BofA Global Research, haciendo “recircular” los fondos de vuelta al sistema. Sin embargo, “es poco probable que sea un árbitro imparcial de dónde deben ir los fondos”.