El Banco de España vuelve a la carga contra la subida del salario mínimo en puertas de un nuevo incremento

Banco de España

Banco de España. Autor: Jaime Pozas

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Dos años y medio después del encontronazo entre el Gobierno y el Banco de España por la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la institución que dirige Pablo Hernández de Cos vuelve a la carga con un nuevo informe en el que asegura que “hubo un menor crecimiento del empleo del colectivo con menores salarios” tras la subida de 2019. Este documento se conoce además en un momento en que el Ejecutivo prepara un nuevo incremento.

El Banco de España ha publicado hoy el informe ‘Los efectos del salario mínimo interprofesional en el empleo: nueva evidencia para España’, firmado por los economistas Cristina Barceló, Mario Izquierdo, Aitor Lacuesta, Sergio Puente, Ana Regil y Ernesto Villanueva. En este documento se analiza el impacto de la subida del SMI en 2019 en el mercado laboral, y la conclusión es que “hubo un menor crecimiento del empleo del colectivo con menores salarios”.

En concreto, “el artículo desarrolla varios ejercicios alternativos centrados en el impacto sobre los grupos de trabajadores a los que va dirigida la reforma del SMI, que sugieren un mayor impacto adverso sobre el empleo de los colectivos de mayor edad y una reducción más acusada de las horas trabajadas y del flujo de creación de empleo para los jóvenes”.

Del análisis realizado por los economistas del Banco de España “se desprende que la cifra de las relaciones laborales retribuidas por debajo de los 1.250 euros mensuales experimentó, tras la subida del SMI, una moderación inmediata en el diferencial entre su tasa de crecimiento y la de un colectivo que percibía una remuneración algo mayor con anterioridad a esa fecha”. Además, “esa caída del citado diferencial se fue agravando a lo largo de 2019”, señalan los autores.

Impacto en el empleo

“La estimación del impacto del incremento del SMI en el empleo para el episodio analizado en España sería consistente con una pérdida de empleo neta de los trabajadores directamente afectados de entre 6 y 11 pp, lo que equivaldría en este caso a un impacto en el empleo asalariado total de entre 0,6 y 1,1 pp. Esto supone una elasticidad del empleo de los afectados al incremento del SMI de entre –0, 3 y –0, 5, lo que implica que, por cada punto porcentual de subida del SMI, se produciría un menor crecimiento del empleo de los trabajadores directamente afectados entre 0,3 y 0,5 pp”.

Este efecto podría estar causado por dos factores, según el supervisor bancario. En primer lugar, “podría ser que los trabajadores con menor salario perdieran el trabajo con mayor probabilidad a lo habitual tras la subida del SMI”. En segundo lugar, y aunque no hubiera habido cambios en los despidos, “la creación de empleo a esos niveles salariales se podría haber visto reducida sin haber sido compensada con nuevos puestos de trabajo a salarios algo superiores”.

“La estimación de estos efectos para colectivos particulares a partir de datos individuales indicaría que ambos márgenes habrían podido contribuir a la destrucción neta de contratos observada”.

El Gobierno ultima una nueva subida del SMI

El documento presentado hoy aclara que “pretende contribuir al análisis del impacto de la subida del SMI en el empleo utilizando diferentes enfoques para estudiar el incremento del 22% acontecido en España en 2019”. En ese sentido, “no entra por tanto en la evaluación global del SMI, ya que esta evaluación no se puede ceñir únicamente a la evolución del empleo de la población afectada”. “Pueden existir argumentos de equidad y mejora en el nivel de vida de algunos trabajadores, que son relevantes a la hora de determinar el nivel del SMI y que no son objeto de análisis de este trabajo”, reconoce el Banco de España.

No obstante, este informe se conoce justo en un momento en que podría ser inminente una nueva subida del salario mínimo interprofesional. Así lo anunció la semana pasada la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, que apuntó que “no es demasiado justo que dejemos a los que más lo necesitan, no congelados, sino con pérdida de poder adquisitivo”.

“El Gobierno desde el minuto uno, con el presidente a la cabeza, ha entendido que la mejor política de rentas y para combatir la pobreza laboral era subir el salario mínimo”, continuó la también vicepresidenta tercera. Actualmente el SMI está fijado en 950 euros en 14 pagas anuales.