El Banco de España constata el encarecimiento de las hipotecas por el auge del tipo fijo

Banco de España
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“Tradicionalmente, en España, las adquisiciones de vivienda de los hogares se han financiado de forma muy mayoritaria con préstamos a tipos de interés variable”, según señala el Banco de España en un informe sobre los tipos de interés de las hipotecas, en el que constata un cambio de modelo hacia un mayor peso del tipo fijo que se está traduciendo en un coste más elevado de la financiación.

En su documento –‘Los cambios recientes en los plazos de revisión de los tipos de interés de las operaciones nuevas de crédito a la vivienda’-, el supervisor destaca que España se sitúa, dentro del bloque del euro, “en el grupo de países en los que la importancia de la financiación a tipo variable (en particular, con períodos de revisión iniciales de menos de un año) es más elevada, junto a Portugal, Italia e Irlanda, al contrario que en otras economías europeas como Francia, Alemania u Holanda, donde estas operaciones son minoritarias”.

No obstante, desde comienzos de 2010 “se viene observando en nuestro país una pérdida de peso de los nuevos préstamos, en los que el coste se revisa antes de un año”, señala la institución que dirige Luis María Linde. En una primera etapa, hasta mediados de 2015, se produjo un aumento de la proporción de los créditos con períodos iniciales de fijación del tipo de interés entre uno y cinco años. Con posterioridad, ha comenzado a crecer el segmento de más de cinco años, en el que se incluyen los contratos a tipo fijo. “De este modo, el tramo con revisión inicial de hasta un año ha pasado de representar entre el 80% y el 90% en 2010 a apenas un 50% en la actualidad”.

Estos cambios en la estructura del mercado hipotecario tienen algunas “implicaciones importantes”, continúa el Banco de España. “Así, el aumento del peso de las operaciones con revisión de las condiciones a más de cinco años, con tipos de interés más altos que en las de menos de un año, tiende a traducirse en una elevación del coste sintético de financiación (que se calcula ponderando el volumen de los nuevos créditos por sus tipos de interés iniciales), independientemente de los movimientos de las rentabilidades en cada tramo”.

No obstante, “a más largo plazo” estos cambios en la estructura del mercado hipotecario suponen “que los costes de financiación de los hogares se hacen menos sensibles a los movimientos en los tipos de interés, limitando de este modo el alcance de los impactos asociados a las decisiones de política monetaria (en particular, de los que discurren a través de los efectos renta de las variaciones en los tipos de interés)”.

Eso sí, dados los dilatados vencimientos de la deuda viva y lo reciente de los cambios en la composición de las nuevas operaciones, su impacto sobre el total de la cartera de créditos es aún muy limitado. Así, en diciembre de 2016, el 96,6% del saldo vivo de préstamos para adquisición de vivienda en España era a tipo variable y el 85,2% utilizaba como referencia el Euríbor a doce meses.