La OCDE apuesta por subir los impuestos de los ricos para reducir las desigualdades

La desigualdad entre los ricos y pobres de los países que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se ha incrementado hasta alcanzar su mayor registro entre los últimos 30 años. Este hecho que ha llevado a la institución a recomendar a algunos gobiernos a introducir o aumentar los impuestos a las clases más poderosas.

El documento hecho público hoy señala que los ingresos del 10% más rico de la población en las economías más desarrolladas suponen actualmente nueve veces más que los del 10% más pobre. En la década de 1980 era cinco veces superior.

La OCDE ofrece una serie de factores que han contribuido al aumento de la brecha entre ricos y pobres. Los cambios tecnológicos han sido “desproporcionadamente beneficiosos” para las personas altamente cualificadas, al igual que las transformaciones en el mercado de trabajo y otras normas diseñadas para responder al aumento de la competencia durante un periodo de rápida globalización.

Los recortes de impuestos para las personas con rentas altas y la reducción de prestaciones sociales para las personas sin trabajo también han jugado un papel.

“Este estudio disipa la hipótesis de que los beneficios del crecimiento económico se filtrarán automáticamente entre las clases desfavorecidas. […] Sin una estrategia integral para el crecimiento inclusivo, la desigualdad seguirá aumentando”, asegura la OCDE.

La institución aconseja adoptar mejores sistemas educativos y aumentar la formación de los trabajadores. Pero también cree que los Gobiernos deberían revisar sus sistemas fiscales para asegurarse de que quien tiene mayores ingresos paguen su “parte justa” de impuestos.

No son sólo subidas de impuestos, la OCDE también recomiendan eliminar algunas deducciones de impuestos y reevaluar el papel de los impuestos de las propiedades.

En el caso de España, la brecha se sitúa en once veces. Los ingresos medios del 10% de la población española con mayores ingresos eran en 2008 de 38.000 euros, es decir, once veces mayor que los del 10% de la población con menores ingresos, que eran 3.500 euros. No obstante, la institución explica que los impuestos y las prestaciones sociales reducen, en conjunto, un cuarto de la desigualdad, parecido a la media de la OCDE.

Desde mediados de 1990, la brecha entre los ricos y pobres ha aumentado rápidamente, incluso en países como Suecia y Alemania, donde tradicionalmente las desigualdades han sido menores (de seis a uno en la actualidad). Sólo dos miembros de la OCDE (México y Chile) han logrado romper la tendencia de forma clara, aunque el punto de partida de estos dos países era uno de los más desiguales.

En línea con España se encuentran países como Italia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido. Mientras, en Israel, Turquía y EEUU el dato es de 14 veces a uno. Brasil se lleva la palma. Los ingresos del 10% de los ricos son 50 veces superiores a los del 10% más pobre.

Los datos hechos públicos hoy por la OCDE sólo recogen datos hasta 2007, pero los autores han asegurado los niveles de desigualdad probablemente no hayan cambiado durante la crisis financiera.