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Con las navidades a la vuelta de la esquina y para aprovechar el tirón que tienen estas fechas, las aerolíneas ‘low cost’ han lanzado una ofensiva comercial para captar clientes. Compañías como Ryanair o Vueling han comenzado a ofertar plazas desde 10 euros para volar en Europa.

La irlandesa Ryanair, por ejemplo, ha sacado un millón de plazas a 9,99 euros para viajar los martes, miércoles y jueves a principios de diciembre y enero por el Viejo Continente. También Vueling ofrece otro millón de plazas para comprar entre el 8 y el 15 de noviembre desde 19,99 euros en similares términos (con todos los gastos pagados y a destinos europeos).

A día de hoy, las compañías aéreas de bajo coste son el gran reclamo para aquellas personas que quieran viajar sin que su bolsillo se resienta demasiado. De hecho, las aerolíneas low cost han transportado poco menos de 30 millones de pasajeros durante los nueve primeros meses del año, un 14% más con respecto al mismo periodo del año pasado, frente a las compañías tradicionales, que trasladaron a 21,4 millones de viajeros, un 8,3% más.

Respecto a los consumidores de este tipo de productos, Jean Bernard Eudureau, portavoz de Asgeco, considera que el viajero que usa este tipo de servicios ha evolucionado. Si antes era joven y sin mucho poder adquisitivo, hoy en día se ha dado una diversificación. Pues no sólo el precio, sino también la ampliación de los destinos ofertados atraen a un público más adulto.

Aunque no todo es color de rosa para las aerolíneas a bajo coste. Son muchas las quejas que, según Eudureau, reciben en las asociaciones de consumidores, la mayoría relacionadas con el trato recibido y los horarios. El portavoz, además, ha aconsejado tener en cuenta “la letra pequeña” de los vuelos low cost, tales como el pago por el transporte de las maletas o los cobros que se llevarán a cabo sobre las tarjetas con las que se realice la compra.

El viajero quien tiene la última palabra. “Hay que valorar si compensan los horarios y el resto de condiciones. Muchas veces los vuelos salen a unas horas que el único modo de ir al aeropuerto es tomar un taxi, y eso sale caro” aseguraba Audureau.

En un escenario de crisis como el actual y a pesar de los inconvenientes de estas aerolíneas, los usuarios apuestan por ellas. El incremento de la demanda también se ha dejado notar en las cuentas de Vueling, que en los nueve primeros meses del año consiguió ingresar 687 millones de euros, un 9,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la compañía ha reducido a la mitad sus beneficios, hasta los 21,3 millones de euros, fundamentalmente por el coste del combustible.