Mediaset se tambalea con Berlusconi

En las horas previas a que Silvio Berlusconi se comprometiera a poner su cargo a disposición del presidente de Italia, una vez aprobadas las reformas, los inversores de su imperio mediático también comenzaron a preparar su salida. Las acciones de Mediaset, el grupo propiedad de la familia de ‘Il Cavaliere’ han perdido un 20% de su valor sólo en los últimos cinco días.

La compañía dueña de Telecinco aceleró ayer su caída en la Bolsa de Milán. Sus títulos se desplomaron un 12%, hasta los 2,21 euros, y fue suspendida de negociación. Hoy, los títulos de la empresa de medios repuntaban un 2% a media sesión.

Aunque el propio Berlusconi haya negado siempre que su cargo como primer ministro haya favorecido a Mediaset, tanto analistas como inversores creen que la empresa se podría enfrentar a un escenario lleno de incertidumbres si finalmente deja el poder. Con su renuncia, la compañía ya no tendría a su fundador en una posición que favorezca el ambiente regulatorio de los medios de comunicación italianos, sobre todo en un momento como el actual en el que está en marcha el concurso para asignar las frecuencias de la televisión digital.

En él participan además de Mediaset, Telecom Italia, Sky Italia (de News Corp.) y otras empresas de medios. Hasta ahora, el concurso ha sido supervisado por Paolo Romani, ministro de Industria y asesor cercano a Berlusconi.

Otro de los puntos que destacan los analistas es que una vez el primer ministro renuncie (si es que lo hace), ya no podrá nombrar a los miembros de la junta directiva de RAI, la televisión pública, que es el principal competidor en el mercado de televisión abierta del imperio mediático de Berlusconi.

Mediaset también tiene problemas de audiencia. El martes, unas horas antes de que Berlusconi se comprometiera a renunciar, la compañía indicó que los ingresos publicitarios para todo el año caerían un 3%, lo mismo que bajaron en el tercer trimestre los ingresos por este concepto en sus canales de televisión en abierto, que han ascendido a 1.880 millones de euros. La compañía también rebajó sus previsiones de beneficios para este año.

Mediobanca dijo en una nota a clientes que las nuevas metas financieras del grupo, sobre todo en el negocio de televisión de pago, podría allanar el camino para una mayor reducción de las estimaciones de 2011. Goldman Sachs, afirmó ayer que los mayores riesgos a los que se enfrenta la compañía son un clima macro que empeora, el deterioro de la audiencia, la mayor competencia de la televisión de pago y los cambios regulatorios.

Hubo más reacciones. Los analistas de Cheuvreux recortaron un 10% sus estimaciones de beneficio por acción, entre otros motivos por las presiones que ejerce la televisión de pago, y apuntó que los recortes de costes serán necesarios.

No todos fueron tan pesimistas. Deutsche Bank, que mantiene su recomendación de compra, considera que las caídas de ayer fueron excesivas y que los inversores han ignorado el “potencial oculto a largo plazo en la televisión de pago”. Sin embargo, los expertos del banco alemán han admitido que los cambios normativos suponen un riesgo.