El ‘agujero’ del Banco de Valencia sacude a los grandes empresarios valencianos

La posibilidad, reconocida por la Generalitat valenciana, de que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) nacionalice parcialmente al Banco de Valencia ha sacudido al tejido empresarial valenciano. Entre los accionistas de la entidad se encuentran, junto al Banco Financiero y de Ahorros (BFA), la familia Noguera o el empresario Celestino Aznar, entre otros.

El mayor accionista de Banco de Valencia es BFA, la matriz de Bankia, aunque en principio se trata de una posición puramente financiera. El grupo que preside Rodrigo Rato controla un 39% de la entidad, herencia de Bancaja. De hecho, hasta hace diez días, José Luis Olivas era presidente del banco regional.

Junto a BFA es accionista la familia Noguera, una de las que mayor variedad de participaciones significativas tiene en empresas cotizadas en la Bolsa española, que controla un 5,04% de la entidad a través de Libertas 7. Asimismo Unión De Valores, sociedad propiedad de la familia de Celestino Aznar, tiene un 6,14%. El ex presidente de Marie Claire también es accionista a través de Intercartera (5,00%). Federico Michavila Heras, presidente y consejero delegado de la cerámica castellonense Torrecid, controla el 1,01% de la entidad valenciana.

Otros accionistas son Sorman, S.A. con el 3,22 %, Montepio Loreto Mutualidad De Prevision Social con el 1,97 %, y S.L. Minaval con el 1,40 %. Además, la entidad tiene una autocartera del 2,52%.

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) podría inyectar dinero público dentro del Banco de Valencia, según ha reconocido el conseller de Economía, Industria y Comercio de la Generalitat valenciana, Enrique Verdeguer. La entidad, que se encuentra suspendida de cotización desde esta mañana, podría necesitar 600 millones de euros, según ha publicado hoy El Mundo.

De confirmarse la inyección de dinero público, se trataría de la primera vez que el FROB entra en un banco cotizado desde su creación. Fuentes de Banco de Valencia consultadas por EL BOLETÍN han declinado hacer comentarios al respecto. No obstante, la entidad ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que “está en proceso de culminación de la inspección ordinaria que actualmente mantiene el Banco de España, no siendo posible determinar en estos momentos las necesidades de recapitalización y/o saneamiento”. El banco ha informado asimismo que su consejo de administración tiene poderes para aumentar el capital social del banco hasta “un importe nominal de 60 millones de euros, cifra que pudiera no cubrir las necesidades de capital”. En ese caso, habría que “adoptar acuerdos adicionales”.

En esa línea, Enrique Verdeguer ha señalado que “está en permanente contacto tanto con Bankia como con el Banco de España para tratar de dar una solución lo más apropiada posible”. Asimismo, el conseller espera que “la situación se tranquilice, se calme y se ven alas posibilidades, ya sea vía FROB o mediante la incorporación de alguna otra entidad privada.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendió antes de la apertura la cotización de Banco de Valencia, que volvió a cotizar a las cuatro de la tarde. A pocos minutos del cierre, sus títulos perdían un 7,47%.

La entidad contaba a cierre de 30 de junio con un core capital del 7,36%, por debajo del 8% mínimo que exige el supervisor financiero y a mucha distancia del 9% que acaba de imponer la Autoridad Bancaria Europea a las grandes entidades, y que el mercado demandará al resto.

Hace apenas diez días, su presidente, José Luis Olivas dimitió del cargo alegando que era incompatible con su posición en el grupo, dado que es vicepresidente ejecutivo de Bankia y del BFA.

José Luis Olivas presentó hace dos viernes su dimisión como presidente del banco “por razones de posible concurrencia de un conflicto de competencias” con su cargo de vicepresidente en Bankia, según informó la entidad en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Aurelio Izquierdo, consejero delegado desde el pasado 7 de octubre, ocupará su puesto compatibilizando ambos cargos.

La dimisión voluntaria de Olivas obedece a que “tanto las normas de gobierno corporativo, como las internas de Bankia y de Banco de Valencia aconsejan la máxima independencia entre dos entidades que compiten en el mercado financiero español”, según el comunicado. La dimisión de Olivas se produce en un momento delicado para el banco regional, y entre los continuos rumores sobre su venta.