La ‘guerra’ de sucursales de las cajas vascas aleja la posibilidad de una fusión

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La batalla iniciada por las cajas vascas para abrir sucursales en las provincias naturales de sus vecinas aleja aún más la posibilidad de una fusión entre las entidades de la región tras el proyecto frustrado en noviembre del año pasado y a pesar de la reestructuración del sector financiero español.

En noviembre del pasado año la fusión de las cajas de Vizcaya (BBK) y Guipúzcoa (Kutxa) que los presidentes de ambas entidades habían impulsado como alternativa al paralizado proceso que incluía a la vitoriana Caja Vital quedó paralizado en la asamblea de la Kutxa. Aunque en ese momento el presidente de la entidad guipuzcoana, Javier Iturbe, advirtió de que “vamos a seguir adelante con el proyecto”, lo cierto es que la caja parece haber pasado página y haber retomado su andadura en solitario.

Ayer mismo, la Kutxa anunció la apertura de una oficina en Durango a la que seguirá en breve otra en Ermua, localidades ambas vizcaínas. Hasta el momento, la Kutxa sólo tenía una de sus 338 sucursales repartidas en otra provincia vasca que no fuera Guipúzcoa, concretamente en Vitoria. La caja ha justificado el desembarco en Vizcaya por la proximidad geográfica, lo que le otorga un mayor conocimiento del mercado y una mayor eficiencia. El movimiento es también una respuesta a la BBK, que ya había anunciado que antes de finales de año abrirá sucursales en los municipios guipuzcoanos de Zarautz y Eibar.

Estas aperturas de sucursales rompen además con una tendencia histórica en la que ambas habían evitado entrar en los territorios naturales de sus entidades vecinas hasta tal punto que en 2007 la Comisión Nacional de Competencia terminó sancionando a ambas cajas con siete millones de euros a cada una por entender que había existido un pacto de no competencia y que, además, incluía la fijación de precios y otras condiciones comerciales.

También sancionó a Caja Vital, a la que le impuso una multa de cuatro millones, y a Caja Navarra, a la que sancionó con seis millones. Lo cierto es que estos movimientos parecen alejar cada vez más una posible fusión territorial, pese a que el lehendakari, Patxi López, ya se ha mostrado a favor de ella en diferentes ocasiones y en la misma línea se ha expresado el nuevo presidente de BBK, Mario Fernández.

El proceso de expansión de sucursales que han iniciado las cajas vascas ‘choca’ con un momento en que la reestructuración del sector financiero amenaza con acelerar el cierre de oficinas en todo el país, siguiendo las indicaciones del propio Banco de España, que considera que las redes comerciales de las cajas estás sobredimensionadas.

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