Los cazadores de gangas apuestan por las cuotas participativas de la CAM

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La incertidumbre que rodea a las cuotas participativas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) ha convertido a estos títulos en pasto de los cazadores de gangas del parqué. Las cuotas se disparaban hoy un 15%, aunque a lo largo de la jornada llegaban a dispararse cerca de un 30%, y con un buen volumen de negociación, de más de medio millón de títulos, superior al que registraban valores del Ibex 35 como OHL o Indra.

Los expertos del mercado consultados por EL BOLETÍN han señalado que esta espectacular subida se ha debido a que los inversores han aprovechado la tendencia alcista del mercado para impulsar las compras. Entre los principales brokers compradores del valor se encontraban Deutsche Bank, Mirabaud y Renta 4, según los datos de Infobolsa. Entre los vendedores, destacaba el broker de la propia CAM.

No obstante, pese a las alzas de hoy, las cuotas registran una caída de más de un 70% si se tiene en cuenta los 5,84 euros a los que debutaron estos títulos en julio de 2008. En lo que va de año se dejan un 74%.

Mientras, los cuotapartícipes de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) siguen con preocupación el proceso de subasta de la entidad. Sin ningún derecho político, los más de 50.000 minoristas atrapados en estos títulos podrían perder por completo su inversión si finalmente el Banco de España no encuentra un comprador y decide liquidar la entidad para venderla por partes.

Según el folleto de emisión de las cuotas participativas enviado hace tres años a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cuando las cuotas salieron al mercado, los cuotapartícipes no tienen ningún derecho político ni influencia en las decisiones del consejo de administración o de la asamblea de la entidad alicantina. La única alternativa es que se hubiera creado un sindicato de cuotapartícipes con representación en la asamblea, pero la CAM descartó esta medida.

Sólo tienen derechos económicos que, en puridad, se limitan al cobro de dividendos siempre que haya beneficios (la caja perdió 1.136 millones hasta junio), y a la rentabilidad obtenida por la compraventa de los títulos. Los tenedores de las cuotas se encuentran sólo con dos alternativas: Por un lado, y según el folleto de emisión, tienen “derecho a ceder sus cuotas participativas a la CAM y a obtener su valor de mercado en caso de fusión de la caja”.

Sin embargo, si finalmente el Banco de España no encuentra un comprador para la CAM y se ve obligado a liquidar la entidad para venderla por partes, “los cuotapartícipes tienen derecho a obtener el reembolso del valor liquidativo de las cuotas participativas”. Sin embargo, es una incógnita cuál podría ser este precio, ya que el supervisor querrá proteger lo máximo posible la inversión pública.

El pasado 20 de septiembre, la Asociación de Impositores valencianos de la CAM, compuesta por clientes y cuotapartícipes de la caja, celebró una asamblea para averiguar qué está pasando con las cuotas y qué medidas se pueden tomar ante las graves pérdidas que están experimentando los tenedores, y no descartan acciones legales en caso de que hubiese indicios de delito en la comercialización de estos títulos.

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