España vuelve a convertirse en la meca europea del turismo barato

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Centenares de jóvenes turistas -en su mayoría ebrios- de diversas nacionalidades provocaron, recién inaugurado el mes de agosto del año 2011, fuertes disturbios contra la policía de la localidad catalana de Lloret de Mar. Aquella gresca provocó un debate nacional del que salió una conclusión: España tenía que quererse más a sí misma y exigir un turismo de calidad para sus playas. Año y medio después de esos sucesos parece haber sucedido todo lo contrario: el país ha vuelto a convertirse, gracias a la crisis, en la meca del turismo barato europeo.
 
Los datos los ha hecho públicos el periódico británico The Guardian. En un artículo desde el cual pretende orientar a la ciudadanía británica sobre cuáles son los destinos más asequibles para disfrutar de unas vacaciones este año, España sale mencionada en primer lugar: "España se ha vuelto a coronar como el destino vacacional más barato para los británicos", reza directamente la primera línea escrita en el reportaje. El país ocupa así, gracias a que los precios de las comidas han bajado un 50% desde el año 2008, el primer puesto junto a Sri Lanka de una lista de 42 posibles destinos vacacionales.
 
El estudio que ha utilizado el rotativo anglosajón para elaborar su menú a la carta es el Post Office Worldwide Holiday Costs Barometer, un informe anual basado en los precios de ocho productos estándar ofrecidos en los diferentes hoteles (o zonas turísticas) de cada país examinado. Sacando la media, se puede deducir en qué sitio es más barato vivir durante el período estival. Por ejemplo, Australia cuesta cuatro veces más que España y, por lo tanto, el turista debería prepararse para un desembolso mayor, sin contar los precios del traslado, si realmente pretende disfrutar de Sidney en vez de hacerlo de Barcelona.
 
En Europa, otro país muy barato es, como cabía esperar, Grecia. Los precios en este país han caído un 18% desde el último informe. Del Viejo Continente -en donde el estudio citado en el anterior párrafo ha analizado seis países- Italia es el destino más caro. Allí una comida para dos personas en cualquier restaurante turístico más una botella de vino puede, en total, superar los 103 euros de media. En la Costa del Sol un plan parecido cuesta, de media, unos 22 euros. Otra posibilidad es ir a la República Checa, que es aún más barata que Grecia. En cuanto a las ciudades europeas más caras, Brujas se lleva la palma, seguida de cerca por París y Ámsterdam.